viernes, 1 de julio de 2016

No hay mal que por bien no venga


Relato de mi viaje por Marruecos


Para llegar a la garganta de Todra tomé un micro hasta Tinghir y de ahí un taxi. El taxi era beige, grande -que son los que recorren distancias largas- y compartido; todas características fijas, no opcionales. Estuve mucho tiempo en la parada porque cada vez que llegaba un taxi todos corrían, se empujaban y algunos subían. El cansancio, el peso de la mochila y los 35° grados bajo el sol del mediodía me llevaron a tomar la decisión de seguir el conocimiento popular “a dónde fueres haz lo que vieres.”

El viaje costó 10 dírhams y el camino eran una sucesión de postales desérticas.  Viento, polvo y muchas ganas de captar esas imágenes: abajo, al costado de la ruta pueblitos áridos camuflados con la tierra.  El auto iba rápido y muy cargado, éramos tres personas atrás y tres adelante, contando el conductor. Mis fotos fueron mentales. Quería llegar al hotel, dejar la mochila e ir a conocer la garganta. El camino era único, por lo tanto pensé que podría sacar las fotos a la vuelta.


Garganta de Todra, Marruecos
Garganta de Todra


Pasé la noche en un hotel a pocos metros de la garganta de Todra y al día siguiente tenía que desandar el camino para seguir rumbo a Ouarzazate. En el desayuno le pregunté al dueño del hotel cómo podía volver al pueblo. Me dijo que la única opción posible era un taxi privado y costaría 100 dhírams.  DIEZ VECES MÁS DE LO QUE PAGUÉ A LA IDA. Le pregunté si podía compartirlo, para bajar el costo. Amablemente me explicó que no, ninguna de todas las personas que se peleaban por llegar ayer tenía que volver. Primera rareza, repito que la ruta era una sola, literalmente terminaba en la garganta y de camino a la ciudad había muchos poblados. Segunda rareza: mi taxi de tan exclusivo que era tenía copiloto. El dueño del hotel les dió muchas indicaciones en árabe.

Ya en camino como no podía sacarme de la cabeza los 100 dhírams estaba autoconvenciéndome de que el precio era justo, después de todo era exclusivo. Una parte mía quería que crea eso y olvide el asunto, la otra parte seguía enojada. Estaba en ese tironeo interno cuando veo que una persona nos hace seña para parar y el conductor le devuelve una seña de no.  Observé el hecho pero frené el impulso de sacar conclusiones bajo la premisa de contar con poca información. Pero a los pocos minutos vuelve a suceder lo mismo. Otra persona, mismas señas. Como el copiloto hablaba inglés le pregunté porqué no frenó y me contestó que no lo hizo porque era un servicio exclusivo. Y de repente entendí el árabe con total claridad ¡el dueño del hotel le dijo que me había vendido el viaje a 100 y que su comisión eran 50!

Ya llevaba más de una semana en Marruecos y mi experiencia con su gente era excelente, personas amables, generosas: buenos musulmanes (así se denominaron algunas personas con las que hablé, supongo que defendiéndose del prejuicio terrorista). Por lo tanto, Allah rige sus acciones pero la práctica me lleva a pensar que hace la vista gorda con los sobreprecios. 

Esa plata no modificaba mi vida pero el sentimiento de injusticia corría por mis venas y alimentaba la bronca que seguía creciendo. Estaba enojada y no quería estar enojada, estaba de viaje recorriendo el mundo. Entonces me propuse encontrarle algún aspecto positivo a la situación. Volví a consultar la sabiduría popular y el “al mal tiempo buena cara” no me convencía. Otro dicho dice “después de la tempestad llega la calma” pero como no venía decidí ir a buscarla. Costó pero finalmente tuve una idea.

Le pedí a los hombres que la próxima vez que una persona hiciera seña íbamos a parar el auto y a llevarla. 
–"No, es un viaje privado".
–"Por eso mismo, yo pago, es MI viaje y decido qué hacer". 
Mi situación no iba a cambiar, pero podía ayudar a alguien. 
Dos mujeres con vestimenta tradicional hicieron seña desde lejos, el conductor bajó la velocidad pero no frenó. Ante el incumplimiento del acuerdo utilicé un tono muy firme: -LES DIJE QUE PARARAN EL AUTO!!! (el original era en inglés). 

Ya estaba más tranquila cuando subieron las mujeres. Quería hablar con ellas pero mi falta de árabe no me lo permitió. Después de varios minutos de viaje, la mujer sentada al lado mío desató un nudo que había hecho en la punta de su velo y sacó de ahí ¡la moneda de 10 dírhams para pagar lo que valía el viaje! (confirmación de mi teoría). Me puse en modo comunicación humana global y mi mensaje fue, “no tienen que pagar, yo invito”. Sorpresa, agradecimiento y alegría de ambas partes.

Finalmente no hay mal que por bien no venga”.  En inglés, la traducción literal de este dicho es "every cloud has a silver lining“ (cada nube tiene un borde plateado). Me gusta mucho por la imagen visual que brinda, aunque yo cambiaría plateado por dorado. Y si justo tu nube no lo tiene, no importa, podemos pintarlo.
  
No hay mal que por bien no venga




Muy contenta de que este relato haya sido publicado en la edición impresa de la sección Turismo del diario La Nación del domingo 14 de agosto, 2016. El título naranja lo eligió el diario....

       








Más relatos de mi viaje por Marruecos




martes, 7 de junio de 2016

5 documentales recomendados

Cuando escucho algo que me interesa sobre una película o me recomiendan alguna no hay conflicto. El problema es elegir qué ver si la premisa no es específica: "quiero ver una película."  Es tan alta la probabilidad de elegir mal y desperdiciar -en promedio- una hora y media de atención que empiezo a dar vueltas y ninguna gráfica me convence. 

Entonces amplío la consigna a "quiero ver algo" y termino eligiendo un documental.  El riesgo no desaparece pero se minimiza porque si te interesa el tema la probabilidad de decepción es menor.

Los documentales elegidos 

1 y 2 sobre animales; una especie en su entorno natural y otro en cautiverio.
3  las minas de Potosí, Bolivia y la vida en ese entorno
4 y 5 choques culturales; misma cultura diferentes épocas y diferentes culturas.

documentales para ver


1. La marcha de los pingüinos

La vida de los pingüinos en la Antártida, el lugar más inhóspito del mundo. Sus características y costumbres que ni imaginamos. Como por ejemplo que la hembra pone el huevo pero es el macho quien empolla mientras ella vuelve al mar a alimentarse y a buscar comida para su pichón.
Además de ser descriptivo tiene acción y suspenso porque las rutinas de los protagonistas pueden verse importunadas por un depredador y entonces fin de esa historia.




2. Blackfish de Gabriela Cowperthwaite 

A parte de mostrar la vida de las orcas en cautiverio el documental denuncia el manejo de la información por parte de los parques acuáticos para encubrir las trágicas muertes de los entrenadores.

Por suerte, la gravedad de la situación está prevaleciendo sobre los intereses económicos y el documental debe haber sido de ayuda: Seaworld anunció que no criará más orcas, artículo de La Nación 17 de marzo, 2016

ATENCIÓN: Tiene imágenes muy fuertes





3. La mina del diablo 

Saber que la manera en que uno vive no es la única, la sabemos todos. Pero con un ejemplo se entiende mejor el concepto.
Los trabajadores de las minas viven en condiciones inhumanas. ¿Cómo es posible que hoy en día haya personas atrapadas en estas situaciones?





4. Photographic memory de Ross Mc Elwee (2011)

El fotógrafo norteamericano Ross Mc Elwee siente que no puede conectarse con su hijo adolescente entonces decide indagar en su propia experiencia. Para eso vuelve a un pueblito de Francia a donde se había aventurado con sus 20 años. Allí había conocido a Maurice, el fotógrafo local que le dio casa y comida por un tiempo pero que de un día para el otro lo echó sin mediar explicaciones. También va en busca de su gran amor de aquel momento.

Compara su historia con el estilo de vida actual bajo la influencia de la tecnología de la información. Las relaciones actuales, las de su hijo, nunca terminan, siempre queda conectado con las personas ya sea por email o en facebook. 







5. Daughter from Danag (2002)

Heidi, nacida en el sur de Vietnam, entregada en adopción a Estados Unidos después de la guerra logra reencontrarse con su madre biológica. Muchas expectativas frustradas de ambas partes debido al choque cultural.
Más documentales sobre el sudeste asiático.






¿Recomendaciones?

jueves, 28 de abril de 2016

Siete cosas y sus asociaciones

Las cosas importantes en la vida no son simplemente cosas pero estos siete objetos me acompañan en lo cotidiano y voy a enumerarlos. El orden es arbitrario pero podríamos decir que va desde el hogar, -lo más externo- a lo más cercano a nivel emocional y luego lo inmediatamente cercano a nivel físico para cerrar con una particularidad. Diferentes estilos, diferentes profundidades y contribuciones de tres amigas.


1- Lavarropas, lavadora o ese televisor monotemático de gatos y niños de temprana edad

No estoy segura de que tenga una dieta muy equilibrada: se excede con el negro, consume pocos colores del círculo cromático y recibe cuotas mínimas de blanco. Eso sí siempre lavado rápido. Me encantaría decir que es por cuidar el agua pero eso  es solo un beneficio adicional. La causa es el deseo imperante de tener la ropa limpia en el momento. ¿Qué sentido tiene marearla dos horas? Treinta minutos de vuelta al mundo -mi tambor es horizontal-  deben ser más que suficiente.


2- Cocina - el aparato, no el lugar de la casa

Le adivino una profunda crisis de identidad. No tiene idea de su razón de ser. Debe indagar su misión en todo momento. En la fábrica donde nació le dijeron que sería alguien importante en la vida de su nueva familia y soñaba con los manjares que iba a producir. En la práctica se pregunta qué son esos platos y ollas mojadas que tiene encima. Tal vez aflojen nuestras miradas de reojo y nos reconciliemos algún día.


3- El celular - reflexiones sobre la tecnología de la información

Tan chiquito y tan controlador. Es difícil creer que hace unos años ni existía y hoy no podamos imaginar nuestros días sin ellos. Reemplazó al reloj en su función común y de despertador, al noticiero para ver el clima, a los anotadores y las agendas, al filcar también llamado guía T, al correo de cartas, a la radio y al discman, y a la cámara de fotos. También reemplaza a la memoria para hacer cuentas y llamadas. Existe el dicho que "quien mucho abarca poco aprieta" pero hoy diríamos, el que mucho gasta se agota. Las baterías duran cada vez menos y ves gente que va desesperada por la vida husmeando en los rincones de los lugares públicos buscando enchufes para no quedar desconectada.

El móvil es el símbolo del cambio tecnológico que nos impacta en las relaciones sociales. Hace poco mi amiga Ale me dijo que le estaba costando lograr encuentros con sus amigos, porque acordaban para verse y le cancelaban a último momento. Sabiamente se lo atribuyó a que el impersonal mensaje de texto conspira junto con las no-ganas del momento y vencen a la obligación. El cumplimiento de la palabra acordada implica dejar de hacer lo que se está haciendo ¡y peor si no se hacía nada! y tener que trasladarse por el caos de la ciudad para concretar el encuentro. Gana la comodidad, total no tengo que dar la cara, tipeo una excusa y como mucho pongo una carita.

Si ya era impactante en letras de Cortázar el poder que ejercían los relojes en Historia de cronopios y de famas (ver "Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj") no imagino todo lo que tendría para decir respecto a los celulares.

Me molesta ver celulares en las películas y siento bien justificado mi fastidio porque cuando las historias son buenas me gusta pensarlas atemporales y esos objetos obstruyen su vigencia. Los modelos son un anclaje directo a la época.

Por otra parte, Internet es la maravillosa magia detrás del celular, porque un teléfono sin Internet sirve para hablar ¿y a quién le interesa hablar con un teléfono?
Esta sería la pirámide de las necesidades humanas de Maslow en versión actualizada.


Nuevas necesidades humanas
Fuente: puntogeek.com



4- e-reader - un cambio de hábito respecto al cómo

Amo los libros pero cedí a la tentación tecnológica y para la literatura me volqué de lleno al formato digital. En vez de dar vuelta las páginas, realizo suaves movimientos repetidos con mi dedo índice derecho sobre la tecla de avanzar.  Y si el libro es en otro idioma hago doble click sobre la palabra que no sé y en la parte inferior de la pantalla aparece mágicamente la traducción al castellano.
El e-reader es mi compañero fiel, viene conmigo a todas partes. Pesa poco y contiene tantos mundos como haya tenido la precaución de cargarle vía USB. Ver mi lista de libros
No tengo comisiones con SONY ni con KINDLE pero bien podría tenerlas porque estoy fascinada con la experiencia que me brinda el producto y me la paso promocionando sus beneficios cada vez que detecto a un potencial comprador.



5- Libros 

Pero no abandoné al papel del todo, colecciono libros de pop up. Algunas personas piensan que son para chicos, tal vez se dejan engañar por el título (el oso afanoso y la rana glotona, entre otros). A mis treinta y cuatro aún me atrapan. Me gusta de tanto en tanto sentarme cómoda y disfrutarlos. Cada página me sorprende con su despliegue con la misma intensidad que la primera vez.

Libros pop up


No me quedé en el rol de espectadora, quise ir más allá y empecé a crear mis propios pop up. Es una sensación increíble, es como volver al jardín de infantes, doblar, cortar y pegar papelitos de colores. 






6- La ropa - ¿Cómo comprar ropa que me haga feliz?

“Ya desde los primeros momentos de nuestra vida estamos cautivos en este traje que nos contiene, en esta piel que nos muestra ante los demás, en esta túnica que nos protege a medias y apenas nos cobija. Tenemos que cubrirnos encima, un vestido sobre nuestro propio vestido, una piel sobre otra piel que adorna, nos disimula, nos disfraza y al mismo tiempo nos delata.”
Señal y Memoria, Patricia Salas

La ropa refleja nuestra identidad. Nos presenta ante los demás y es una de las variables principales a partir de la cual los demás van a inferir ideas sobre nuestra persona. ¿Y a dónde vamos a buscarla cada mañana? Al placard, ese lugar tan lleno de nada que ponerse...

Cuando no sabes que tenés algo es lo mismo que directamente no tenerlo. Si no te acordás de la blusa blanca que te compraste a fines del verano anterior nunca se te va a pasar por la cabeza considerar esa opción al momento de vestirte. Está en el placard pero no en tu inventario mental. Pasa lo mismo cuando no confiamos en nuestros potenciales, si pensamos que no los tenemos y no lo intentamos nunca vamos a descubrir que estaban.

Me da un poco de vergüenza reconocerlo pero no hace mucho tiempo que aprendí a distinguir entre lo que me gusta, lo que me queda bien y lo que se adapta a mi estilo de vida.


cómo elegir ropa que me haga feliz
Al mercado le conviene eliminar las fronteras de estos conjuntos bien definidos y hacernos creer que es solo uno: LO LINDO -compuesto por todo lo que me gusta. 


Además si te importa mucho "el qué dirán", no te va a presentar el gran conjunto del "me gusta" sino que directamente apuntará a uno más grande todavía que es “lo que está de moda.” Además de ser amplio su característica principal es que irá mutando incansablemente, yendo de un extremo al otro de temporada a temporada. Taco fino, taco ancho; tiro alto, tiro bajo; chupines, oxford, etc. 

Si estás distraída y dejás que las compras surjan "naturalmente" terminás rendida frente a la atracción de las vidrieras, cuán canto de las sirenas. No hacés más que convertirte, en palabras de Beatriz Sarlo*, en un/a coleccionista al revés, un coleccionista, principalmente, de actos de compra. Nos dejamos llevar caprichosamente por el "me gusta" compramos la promesa de que esa prenda nos va a hacer feliz y lo único que logramos es más ropa amontonada en el placard.

La compra más gratificante la vamos a obtener si prestamos atención a la intersección de los tres conjuntos: lo que  me gusta, que me queda bien y encaja con mi estilo de vida.

Sobre lo que nos gusta no hay nada que agregar pero, estuve charlando con mi amiga Laura y ella profundizó en los otros aspectos. La ropa que me queda bien depende de la forma de mi cuerpo y también hay que considerar el color que debe ser acorde con mi piel y mi pelo. Además recomienda que como la atracción inicial hacia una prenda es visual, no hay que dejar que eso nos obnubile y comprar sin antes consultar otros sentidos. 1. Chequear el tacto ¿es agradable la tela?  ¿no pica? ¿se arruga mucho? ¿el material no va en contra de mi filosofía de vida? 2. Luego considerar ¿se adapta al resto de mi vestuario? ¿Con qué lo voy a usar? ¿en qué ocasión? ¿Realmente lo voy a usar? Todas las respuestas son importantes para tomar la decisión.

Respecto a qué elegir y qué conservar otra amiga, Lucía, me recomendó el libro de Marie Kondo , La magia del orden, cuyo mensaje principal es conservar solo los objetos que realmente tienen resonancia con nosotros y nos hacen felices.

En Pinterest hay muchos consejos prácticos para crear el guardarropas ideal. Este es mi tablero


7- Botones

Estaba pensando "hay personas que coleccionan cosas raras" (típico programa de NatGeo) y ni me había dado cuenta que atesoro botones. Colecciono botones sin usar, esos que vienen cocidos en las etiquetas de la ropa. Nunca necesité ninguno pero los tengo todos guardados. El móvil inicial era el "por las dudas" pero actualmente ya tiene otro valor afectivo. Muchos de ellos ya no tienen su ropa de origen en mi reino; ropa que llegó, se quedó un tiempo y se fue.  Ropa que me cansé de usar, ropa que se cansó de tanto ser usada o ropa que nunca usé.  Porque si en dos temporadas no tuvieron una sola ocasión de salir del guardarropas, mejor liberar el espacio y darles la oportunidad a que las disfruten otras personas. Pensamiento compartido con Laura y Lucía.

Acepto donaciones para mi colección ¡Cada loco con su tema!





Notas:
Los grandes ausentes de este post fueron mi notebook que se llama Princesita y la cámara de fotos.

*Escenas de la vida posmoderna



jueves, 7 de abril de 2016

Escapada a Ushuaia, un post sobre otras cosas

Un viaje muy al sur, la excusa para contar otras cosas, sobre la majestuosidad del paisaje ya escribieron muchos. Mi relato: una buena, pocas horas de vuelo; una mala, el frío y situaciones donde se esperaba algo diferente pero la vida es cómo es, y está bien que así sea. Por último de souvernir  la palabra que todos vivimos alguna vez sin conocerla.


No me gusta volar

Me da miedo viajar en avión. Eso de estar en el aire no es para mí. Entonces es mejor que elija ahora los destinos más lejanos porque cada día me va a ir gustando menos. 

La gente se queda mirándome con los ojos muy abiertos cada vez que digo que odio volar y ¡hasta me discuten la veracidad de mis propias palabras! Parece que por el mero hecho de viajar de vez en cuando en avión se tilda automáticamente en la mente de las personas la casilla del "le encanta volar."
No me gusta viajar en avión y no me convencen con datos estadísticos -eso de que es más seguro el avión que el auto. Pero si pienso en recorrer el mundo, ahí sí vale todo.


"Te atas el cinturón. El avión está aterrizando. Volar es lo contrario del viaje: atraviesas una discontinuidad del espacio, desapareces en el vacío, aceptas no estar en ningún lugar durante un tiempo que es también una espacie de vacío en el tiempo; luego reapareces, en un lugar y en un momento sin relación con el dónde y el cuándo en que habías desaparecido. Mientras tanto, ¿qué haces? ¿Cómo ocupas esta ausencia tuya del mundo y del mundo de ti? Lees; no apartas los ojos del libro de un aeropuerto a otro, porque más allá de la página está el vacío, el anonimato de las escalas aéreas, del útero metálico que te contiene y te nutre, de la muchedumbre pasajera siempre distinta y siempre igual(…)
Si una noche de invierno un viajero, Ítalo Calvino



Por esto de querer aprovechar para hacer ahora, a los treinti,  la mayor cantidad de horas de vuelo posible es que todavía no conozco tanto mi país. Argentina siempre va a estar cerca, no tengo apuro por descubrirla. Pero las reglas tienen excepciones y en septiembre surgió la posibilidad de hacer una escapada de cinco días. Mejor no irse lejos para aprovechar mejor el tiempo. 

El destino elegido fue "el fin del mundo, el principio de todo." Ushuaia, la capital de Tierra del Fuego, la isla triángulo rectángulo, o el taco del zapatito con suela del Canal de Beagle. La ciudad más austral del mundo, esa que casi se cae del mapa, un lugar con montañas, bosques, mar y glaciares y sobretodo mucho frío. 




No me gusta el frío

¿Tierra del Fuego? Si pensamos en el sur del sur lo primero que se me pasa por la cabeza es frío.  Y de ese piolín empecé a tirar. Resulta que si exageramos podemos decir que nevó en Buenos Aires el 9 de julio del 2007. Es un día fácil de recordar, fue feriado por ser el aniversario de la independencia. Y como todo hecho inusual que nos sorprende podemos describir con detalle que estábamos haciendo en ese momento y como lo vivimos. Para acordase en que año fue cada uno tendrá su propia estrategia o a googlear.

La nevada anterior había sido en 1918. Tu torta tendría que tener más de 90 velitas para haber presenciado ambas nevadas y un par más para acordarse.

Los inviernos porteños no son blancos, el promedio de temperaturas mínimas es de 8°C, cifra que en otras latitudes ni llega a considerarse frío.

No me gusta el frío. El frío inmoviliza ya sea por la tensión del cuerpo para conservar el calor o por la cantidad de ropa que nos ponemos para estar abrigados. El frío aísla, hay que tener coraje para traspasar la puerta y salir a la intemperie. Por eso para mí Ushuaia era una gran aventura, bien por el poco avión pero a enfrentar las bajas temperaturas. Valió la pena el esfuerzo.

 A veces las cosas no salen como uno lo espera

Esquiar requiere un estado atlético óptimo y también ayuda el no temerle a las alturas. Si bien no cumplo ninguna de las dos condiciones mencionadas me aventuré igual. Dicen que uno se arrepiente más de lo que no hace que de lo que hizo. Así que le puse garra y ahí estaba sentada en una aerosilla del Cerro Castor sosteniendo mis bastones y convenciéndome de que no tenía miedo de estar ahí en lo alto, en el aire, como en el avión pero sin avión. 

Mientras me tiraba en la pista principiante iba bastante bien, aunque enseguida tomás velocidad y no se frena así nomás. El problema fue en una pista más arriba que si bien era básica según el plano se bifurcaba y uno de los los caminos se hacía de mayor complejidad. Había carteles pero si juzgamos por mi comprensión de los mensajes debo decir que yo no era el público objetivo.

Padecí la aerosilla, había mucho viento, hacía frío. El día estaba negro y con tanto blanco quedaba un gris y yo buscando mi valentía que para ese entonces estaba bien escondida. Cuando llego a la cima descubro que el camino hace una U. Solo puedo  ver un pedazo corto de pista y el precipicio que te cortaba la respiración. Me bloquié, entré en pánico y supe que no había posibilidad de que baje por ese camino que no conocía y que no podía visualizar.

Fui a hablar con el operador de la aerosilla para pedir que me permita descender por ese medio porque no se podía. Primero pensó que estaba bromeando pero después sintió mi terror mezclado con la desesperación. Tras darme indicaciones sobre la respiración para que me calme sugirió una solución: bajarme en camilla como llevan a los lastimados. Al principio no me gustó: bajar la montaña atada a una camilla cabeza abajo pero hay momentos donde no queda otra que confiar. Al final hasta resultó divertido bajar con Tito, el rescatista. Y no está mal entender que a veces nos sobre exigimos y las situaciones nos superan.

Tito, mi rescatista

A veces las personas no se comportan como uno espera

Fui a la Reserva natural valle Tierra Mayor a 20 km de la ciudad. Caminé con raquetas y esta vez ya no era navidad sino que era protagonista de una película de supervivencia en la que en cualquier momento aparecía un oso (???).


Reserva natural valle Tierra Mayor

El guía me cayó mal desde un principio, yo no soy la persona más simpática pero debo decir que en varias oportunidades su tono y sus intervenciones limitaban la mala educación. Me resultó raro su comportamiento y distaba del esperado.

Durante el paseo creí entender qué era lo que pasaba. Resulta que el guía era un experto en montaña, sus conocimientos y su experiencia sobresalían en cada comentario que hacía y también se respiraba su pasión por la naturaleza.  Su malestar era cansancio, impotencia de lidiar con turistas que se esfuerzan al máximo por no respetar el entorno natural. Ya no se tomaba la molestia de ver a quiénes tenía adelante y directamente nos metía a todos en la misma bolsa: turistas irrespetuosos.

Cuando me puse en su lugar ya no me sentí agredida. No reaccionaba ante mí, ante nosotros, era su respuesta a situaciones pasadas. ¿Cuántas veces haremos lo mismo sin darnos cuenta?

Entonces disfruté del paseo, sobre sus maneras, y me acuerdo que contó que los pueblos originarios de la región tenían una palabra que no existe en ningún otro idioma. Esta palabra describe el momento en el cual dos personas sienten que algo está por pasar pero no saben quién de los dos iniciará la acción. Es la situación tensa, ese silencio ensordecedor que surge antes de un primer beso o antes de una pelea.

Mamihlapinatapei aparece en el libro Guiness de 1994




Consejos para la organización de un viaje a Ushuaia

Mientras organizaba el viaje a Ushuaia se me ocurrió que no había ninguna necesidad de alojarse en el centro de la ciudad. La mayoría de las atracciones eran alejadas e incluían el traslado. El hotel en medio de la naturaleza frente al Canal de Beagle fue una excelente decisión.
Y que no tuviera frigobar nunca fue un problema. Bastaba dejar las latas del otro lado de la ventana para resolver el asunto.
En el hotel se podía cenar rico y los precios no eran desorbitados.



También era fácil compartir un taxi al centro, ya que era la otra alternativa que teníamos todos.

Los barcos por el canal tienen un horario por la mañana y otro por la tarde. Son paseos entre 2 horas y media y 4 horas dependiendo de la agencia.

En el centro hay un negocio de free shop como los aeropuertos cuando salís del país.

Llevar abrigo, bufanda, guantes y sobre todo un calzado abrigado e impermeable.

Página oficial de turismo de Ushuaia







 Ushuaia, Tierra del Fuego, septiembre del 2015


Basta de no me gusta esto, no me gusta aquello. Lista de cosas que sí me gustan

lunes, 21 de marzo de 2016

Al este del Edén - John Steinbeck



Fragmentos


"Cuando un niño comprende por primera vez a los adultos -es decir, cuando se abre paso por primera vez en su grave cabecita la idea de que los adultos no están dotados de una inteligencia divina, de que sus juicios no son siempre acertados, ni su pensamiento infalible, ni sus sentencias justas, su mundo se desmorona y la desolación se apodera de él. Los dioses han caído y ha desaparecido toda seguridad. Y además no caen un poquito, no, se destrozan y se hacen añicos, o bien se hunden en las profundidades del estiércol. Es una tarea fatigosa reconstruirlos; ya no vuelven a brillar jamás con su antiguo resplandor. Y el mundo infantil ya no vuelve a ser jamás un mundo seguro. Es una manera muy dolorosa de crecer." (página 23)


"El hombre que pierde sus brazos en un accidente tiene que luchar para acostumbrarse a esa carencia, pero quien ha nacido sin ellos sólo sufre debido a la actitud de los que lo encuentran distinto; como nunca ha tenido brazos, no puede echarlos de menos. A veces, en la infancia, imaginamos cómo sería el poseer alas, pero no hay razón para suponer que nuestra sensación coincida con la de los pájaros. No, para un monstruo lo monstruoso es lo ordinario, ya que cada uno se considera a sí mismo normal. Para quien lleva un monstruo dentro de sí, ello debe de ser aún lo más tenebroso, ya que carece de signos vitales que le permitan establecer comparaciones con los demás. El que ha nacido desalmado considerará ridículo a cualquier ser atento al dictado de su conciencia. Para un delincuente, la honradez es de tontos. No debemos olvidar que un monstruo sólo es una variante y que, según su parecer, lo monstruoso es normal." (página 76)


"(...) Era muy lista. Dijo la mejor mentira de todas: la verdad." (página 226)


"- A mí también me sorprendió que fuese capaz de hacerlo. Liza jamás lo creerá, así que nunca se lo contaré. Una verdad a la que no se da crédito nos hiere mucho más que una mentira. Requiere un gran valor respaldar una verdad inaceptable para nuestra época; conlleva siempre un castigo, que suele ser la crucifixión. Yo no tengo suficiente valor para ello." (página 263)


"-Ninguna historia nos afecta ni lo hará a menos que creamos en ella (...)" (página 267)


"-¿Se enorgullece usted de su herida?- preguntó Samuel -¿Cree que le hace parecer grande y trágico?
- No lo sé-
- Pues piense en ello- Tal vez esté representando un papel en un gran escenario, sin otro público que usted mismo." (página 292)


(sobre la historia de Caín y Abel)
"(...) Creo que es la historia más conocida del mundo, porque es la historia de todos. Creo también que esta historia simboliza el alma humana. Lo explicaré a mi manera y les ruego que no me interrumpan si no soy lo suficientemente claro. El mayor terror que puede padecer un niño es no sentirse amado, y el rechazo constituye para él un verdadero infierno. Creo que todo el mundo, en mayor o en menor grado, ha experimentado esta sensación. Y con ella viene la ira, y tras la ira el crimen, sea cual sea, como venganza por el abandono, y tras el crimen la culpa; ésta es la historia de la Humanidad. Yo creo que si esa sensación de abandono pudiese ser amputada, los hombres no sería lo que son. Puede que hubiera muchos menos locos, y seguro que no habría tantas cárceles. Eso es el comienzo de todo. Un niño, al sentirse rechazado por aquel que ama, da puntapiés al gato, y oculta su culpa secreta; y otro roba para que el dinero le devuelva el amor negado; y un tercero conquista el mundo..., pero siempre encontraremos la culpa, la venganza, y más culpa. El hombre es el único animal culpable. Si embargo pienso que esta vieja y terrible historia es importante, porque constituye un mapa del alma, del alma secreta, rechazada y culpable. (...)"
(página 269)


"Pues esa historia me causó una impresión muy profunda, y la releí palabra por palabra. Cuanto más pensaba en ella, más interesante me parecía. Luego me puse a comprar traducciones que poseemos y son muy similares. Pero había un pasaje que me preocupó mucho. En la versión del rey Jacobo, cuando Jehová le pregunta a Cain por qué está irritado, pone «Y Jehová dijo; Si obraras bien, ¿no serías aceptado? Y si obraras mal, ¿Estará el pecado a la puerta? Y él siente apego por ti, y tú le dominarás a él.» Fue ese «tú le dominarás», lo que me sorprendió, porque parecía una promesa de que Cain podía dominar el pecado.
-Y sus descendientes no lo hicieron por completo- dijo Samuel, asintiendo.
-Luego cayó en mis manos un ejemplar de la edición popular americana de la Biblia. Entonces era muy reciente. Y este pasaje era muy diferente. Decía: «Gobiérnale a él», lo cual es muy distinto. No es ya una promesa, sino una orden. Empecé a darle vueltas, preguntándome cuál debía ser la palabra original que había dado estas versiones tan diferentes. (...)
-Yo sometí respetuosamente mi problema a uno de esos sabios, les leí la historia y les pregunté que conclusión sacaban de ella. (...) Contrataron a un rabino muy culto. Se aplicaron en el estudio, como si fuesen niños.  (...) ¡Oh, eran unos perfeccionistas! Y penetraron hasta las raíces de la cuestión. (...)
A mis viejos amigos les pareció también que las palabras "tú le dominarás" y "gobiérnale a él" eran muy importantes. Y he aquí el oro extraído como resultado de nuestras excavaciones: "tú podrás dominarlo" "Tú podrás dominar el pecado". (...)
La traducción popular americana ordena a los hombres a triunfar sobre el pecado, y llamáis al pecado ignorancia. La versión del rey Jacobo contiene una promesa en "tú le dominarás", queriendo significar que los hombres triunfarán seguramente sobre el pecado. Pero la palabra hebrea, TIMSHEL, o sea, "TÚ PODRÁS", permite escoger. Acaso sea la palabra más importante del mundo, pues da a entender que el camino está abierto y plantea este acuciante problema: si dice "tu podrás" también podría decir "tu no podrás" (...)
(...) el "tú podrás" hace al hombre grande, lo pone al lado de los dioses, porque a pesar de su debilidad, de su cieno y de haber dado muerte a su hermano, todavía le queda la gran libertad de escoger. Puede escoger su camino, luchar para seguirlo y vencer.


Al este del Edén - John Steinbeck


jueves, 11 de febrero de 2016

Me enamoré de EsLOVEnia

#lugares de Europa para visitar

En mi archivo mental Eslovenia no era más que un sustantivo propio, el nombre de un país de Europa, de esos de abajo a la derecha. No tenía ninguna imagen vinculada. Así llegué a Ljubljana sin condicionamientos ni expectativas. Solo curiosidad y entusiasmo por conocer y descubrir este (para mí) nuevo lugar del mundo que me cautivó a primera vista.


Ljubljana
Para pronunciar el nombre de la capital de Eslovenia correctamente hay que reemplazar las "jotas" por "ies," Ljubljana = Liubliana.


Esto ya me pasó, sentirme desorientada por no entender una leyenda. Resulta que en tiempos remotos un tal Jason pasó por las tierras de Ljubljana, se encontró con un dragón, se enfrentó y lo mató. El dragón es el símbolo de Ljubljana y tiene su propio puente. 

Pero el sujeto sigue siendo Jason. JASON MATÓ AL DRAGÓN y no al revés.

Mi confusión tiene origen en la idea de que los símbolos de las ciudades se eligen. Y generalmente elegimos representarnos con algo atractivo y optimista, ya que es nuestra presentación ante el mundo.

Entonces, ¿el dragón vencido? 

Por suerte los artistas locales coincidieron conmigo y se rehusaron a retratar la historia contada, mejor dicho: 1- la inmortalizaron momentos antes de su desenlace  o 2- se olvidaron de decirnos que resucitó o 3-  son sus hijos, los sobrevivientes. 

Sea el motivo que sea, hoy Ljubljana está a la moda con la fantasía medieval televisiva. ¿Se habrá escapado de Games of thrones?


Dragón de Ljubljana, Eslovenia

lunes, 25 de enero de 2016

Viajar a Zagreb - Croacia

#lugares de Europa para visitar


Zagreb figura entre las últimas ciudades en todas las listas alfabéticas y ni figura en la lista de deseos de muchas personas que conozco. Sé que esto último puedo modificarlo con solo compartir algo de mi viaje.


Zagreb, Croacia



Zagreb, "la ciudad con un millón de corazones" (así dice su slogan) pero para que sea más preciso debería decir "algunos enteros y otros con agujeritos." Prueba de ello, el Museo de las relaciones rotas, una muestra temporal que empezó en 2006 y que luego de visitar 33 ciudades de 21 países finalmente se asentó en su lugar de origen en el 2010. Pensar que en mayo del 2011 estuvo en el Centro Cultural Recoleta, de la Ciudad de Buenos Aires y me lo perdí.

jueves, 21 de enero de 2016

Perdida, encontrada y todavía pensando en FES

Relato minucioso de mi llegada a Fes, el tercer destino en Marruecos


Primera parte

Vivo en una ciudad de más de tres millones de personas, me encanta Buenos Aires y es mi mundo. Sin embargo, cuando salgo a recorrer "el mundo" (entre comillas) me gustan más las ciudades chicas. La típica, "quiero lo que no tengo." 

Al llegar a Fes me di cuenta de que, a juzgar por el tamaño, no pertenece al grupo de mi preferencia.

Para que esta imagen refleje mejor la realidad habría que colocar una o dos fotos más a cada lado. Desde arriba se ve así, por abajo son todas callecitas y pasadizos, no andan autos, solo peatones y burros de carga. Fes el Bali, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO








Como no me gusta sentirme perdida había reservado un hospedaje en la medina (ciudad antigua) pero del lado de afuera, para que el taxi pudiera dejarme exactamente en la puerta. Nada de andar buscando el lugar por mis propios  y limitados medios. No quería vagar por horas cargando la mochila, en semejante laberinto.

Las ciudades anteriores de este viaje: Tánger y Tetuán las había recorrido por mi cuenta, pero Fes, con su inmensidad, me hizo sentir que no podía sola. Entonces le pedí al conserje del hostal que me busque un guía. Enseguida llamó por teléfono y al rato vino "Mohammed" a buscarme.

Le pedí que me llevara a los lugares más importantes de la medina y él omitía el NO pero me decía que íbamos a ir a ver 1. como teñían los cueros, 2. donde hacían las alfombras,  3. a una familia bereber que pintaba cuadros y 4. ya ni me acuerdo pero algo vendían. Insistí varias veces en que no quería ir a esos lugares porque no iba a comprar absolutamente nada. Pero poco importaba lo que quisiera, había una persona a cargo ¡y esa no era yo! Él caminaba rápido adelante y yo avanzaba lento porque sabía que iba para donde no quería, no era día de shopping y mucho menos de regateo.

Era un día gris, lloviznaba y mi humor no podía estar más a tono. Recién tuvo un pico de mejoría el instante en que subí a la terraza de una curtiembre. Nunca había visto como teñían los cueros (no, no miraba "el clon"-la novela brasilera). Parece maquillaje de gigantes: sombras de diferentes colores.




Te regalaban unas hojas de menta para tratar de tapar el invasivo olor a podrido, dije tratar.




No compré ninguna cartera ni ninguna campera de cuero y la próxima parada eran las alfombras. El guía me hizo unas señas de que se sentía mal de la panza y me señaló a un chico de unos 15 años que dejaba en su reemplazo. A él le dio indicaciones en árabe. No hace falta saber árabe para entender, le dijo que me lleve a otros lugares para venderme cosas. Con el chico nuevo no teníamos ningún idioma en común. Y a su parecer no era necesario, si el único propósito era que yo me fuera cargada con productos de Marruecos, bastaba llevarme hasta los vendedores donde tuvieran comisión y listo. ¡Pero el mío no era un viaje de compras!

Yo estaba abrumada por el tamaño de la ciudad, asustada por los pasillos lúgubres. Desorientada, insegura y sola. A la distancia sé que el disparador principal de mi malestar eran los prejuicios pero eso lo cuento con detalles en "Primera vez en Marruecos". A todo eso había que sumarle el enojo porque no tenía la visita guiada que esperaba y para colmo el sol que no salía.

Tanta tensión acumulada explotó en forma de llanto mientras sacudía mi reserva al grito de "I want to go back to my hotel". El chico me miraba con cara de espanto, sin entender la situación y mucho menos saber qué hacer con "esta" loca. Un señor que pasaba de la mano de sus hijas se acercó amablemente a preguntarme en inglés que me pasaba. Intervino como intérprete y me dijo que siga tranquila al chico que me iba a llevar al hotel.

Cumplió su palabra y atrás mío llegó el guía anterior para reclamar su paga. Me sentía angustiada primero y después estafada porque le pagué el total de lo que habíamos pautado cuando al haber colapsado no se cumplió esa hora de paseo. Pero quería cerrar el tema rápido y a otra cosa.

Más tarde me di cuenta de mi error inicial: tendría que haber insistido una y mil veces en que quería un guía matriculado y solicitarle la documentación para verificarlo. El que me llevó, era el primo del conserje.

Con el paso del tiempo estos malos recuerdos se fueron endulzando con las naranjas, el té de menta y pastelitos de miel que tanto disfrute al viajar por Marruecos.

En la recepción había un señor italiano de unos 60 años que captó mi fácilmente perceptible malestar. Se solidarizó conmigo y como hacía tres días que estaba en Fes me contó su estrategia para ubicarse. Fes es una ciudad medieval amurallada  y sus puertas de acceso están señalizadas. Entonces si yo seguía las indicaciones hacia "Bab El Guissa" hasta un punto específico y después me abría hacia la derecha llegaba al hotel. El mero hecho de tener un plan ya me dejaba más tranquila.





Una de las puertas de Fes


Segunda parte: 
Al día siguiente, una tarde soleada de abril estaba paseando por la medina, perdiéndome en sus mercados sin ninguna preocupación, disfrutando del viaje. Especias, porcelanas, lámparas, alfombras, zapatos, quesos y hasta palomas -ingrediente de un plato marroquí que me molesté en aprender a reconocer en las cartas para no pedirlo nunca. Andaba a mi ritmo con el CONSTANTE OFRECIMIENTO  (en mayúsculas, subrayado y en negrita) de sus vendedores: ¡Bienvenido! Ven a conocer mi tienda, ¿cuál te gusta? ¿cuántos quieres? ¡Precio barato para ti!


Mercado de FesMercado de Fes



Mercado de Fes




Mercado de Fes


Cuando sentí que ya había colmado mi cuota diaria de mercado empecé a emprender mi regreso aplicando el nuevo método. Cartel Bab El Guissa, cartel Bab El Guissa, cartel Bab El Guissa. Caminé derecho, doblé, volví a doblar, derecho, seguí caminando y de repente no había más carteles. Hacía horas que vagaba, estaba cansada y tenía un único deseo: llegar al hotel. La desorientación se reflejaba en mi cara y lo confirmaba el mirar compulsivamente un papel, con la dirección, que tenía en la mano, como si así, mágicamente, pudiera convertirlo en un GPS  o directamente me pudiera teletransportar al destino. Entonces se me acercaron unos chicos que estaban jugando a la pelota: "mamuasel mamuasel" y otros sonidos que no entendí pero sí entendí su intención de ayudarme. Les mostré el papel, pero como el hotel era chico pensé que no lo iban a conocer entonces remarqué "BAB EL GUISSA" y repitieron a coro "Bab El Guissa." Acto seguido, pelota en mano, todos en camino.

Cada tanto un "mamuasel" con intento fallido de interacción y seguíamos avanzando. Anduvimos por varios minutos en ese laberinto indescifrable hasta que los muchachitos contentos y victoriosos me señalaron un lugar "¡voilá BAB GUISSA!".

Sí, tenían razón. Pero mi hotel no quedaba ahí, los carteles eran una referencia parcial. Al reconocer mi error me paralicé yo di mal las indicaciones. Mientras se acerca un conserje de un hotel de muchas estrellas para ayudarme. Cuando le muestro el papel empieza a reprender a los chicos, sigo sin entender árabe pero su ceño fruncido hablaba lenguaje universal. Los chicos intentaban meter bocado, supongo que un: -"pero ella dijo Bab El Guissa," sin embargo terminaban bajando la cabeza y aceptando el sermón. El señor estaba muy disgustado porque habían guiado mal a un/a turista cuando, en realidad, había sido yo la única responsable. A todo mi malestar, agudizado por el paso del tiempo, le sumamos una tremenda culpa por el reto que se comieron los chicos.

Nueva propuesta: seguir la ruta que bordea la medina hacia la derecha. Por adentro se podía llegar más rápido pero había un requisito obligatorio que era conocer el camino a la perfección.







Los chicos insistieron en acompañarme y el conserje no mostró oposición. Emprendimos la caravana por el costado de la ruta, de un lado la medina, del otro el monte. Paradójicamente, me sentía responsable por estos chicos, yo que no sabía con precisión dónde estaba ni a dónde iba, ¿no era acaso la adulta a cargo? ¿Qué hacían estos chicos con una desconocida? ¿Sabían sus papás dónde estaban y qué estaban haciendo? ¿Y si les pasaba algo? ¿Qué pensaría yo si fueran mis hijos?

Ellos ajenos a mis cuestionamientos internos me pedían que les saque fotos.  Mitad de la caravana, los dos más chiquitos no posaron.



Finalmente, veo el cartel de mi hostería: ¡misión cumplida! La travesía llega a su fin pero no los interrogantes. Feliz les agradezco a los chicos por su excelente predisposición y su compañía durante la caminata pero, siempre hay peros ¿mis palabras debían estar acompañadas por una compensación económica, o bastaba el reconocimiento verbal? Había leído en varias guías de Marruecos la sugerencia remarcada de no dar propina a los chicos porque ese ir tras el dinero aumenta la deserción escolar.

¿Qué hago? 

¿Actúo y genero unas sonrisas brillantes y espontáneas sabiendo que contribuyo a reducir sus oportunidades en el futuro?

¿O convierto en frustración esos ojos expectantes y me siento la persona más mezquina del planeta mientras trato de convencerme de que era una buena decisión? 

Todavía sigo pensando cuál era la decisión correcta.

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Una versión corta de este relato fue publicada en la sección turismo del diario La Nación el domingo 23 de octubre de 2016

Diario La Nación 23 de octubre, 2016 - Florencia Gonzalez Bazzano






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viernes, 8 de enero de 2016

Aventura en Bolivia

fotorrelato de la excursión por el salar de Uyuni


Uyuni

La ciudad, unas pocas cuadras y da la sensación de que giran fardos por sus calles, como en una película del lejano oeste. No sé si es siempre así o es porque fui en temporada baja (mayo). Negocios de artesanías, lugares para comer, la estación de tren y muchas agencias de viajes.


Contraté un tour para recorrer 1500km en 3 días en 4x4 con otras cinco personas que incluía todo: excursiones, comida y hospedaje. Le pedí al vendedor varias veces que me repita qué incluía el paquete que quería venderme porque el importe que me pasaba era muy bajo y pensé que estaba entendiendo mal. Incluye todo? Hice la conversión de pesos bolivianos a pesos argentinos tres veces y el resultado era siempre el mismo, era correcto.


Mis compañeros de aventura, de izquierda a derecha: Marcelo (Brasil), Marco (Alemania), Malte (Alemania), Sven (Alemania) y Anders (Dinamarca).

Lama group 2015
Merienda en el hotel de ladrillos de sal -a lo Mirtha Legrand (chiste para argentinos)

El salar de Uyuni

Nuestra travesía empezó atravesando el desierto de sal. Era divertido como el conductor manejaba, podía girar todo su cuerpo para hablarnos a los que estábamos sentados atrás, no había manera nada con qué chocar. ¡Un infinito horizonte blanco en los cuatro sentidos! 

Horas de manejo por la blancura con paradas establecidas para sacar fotos. Hacía frío y no me sentía muy bien por la altitud, pese a haber tomado soroche (la pastilla para el mal de altura). Sin embargo, lamenté mucho no tener ropa y maquillaje para una sesión de fotos. No había llevado ni objetos ni ideas para hacer fotos con perspectiva forzada y los chicos no se inspiraron tampoco. En Internet vi muchas muy ingeniosas.


salar de Uyuni Bolivia