lunes, 22 de mayo de 2017

De safari por Sudáfrica

Otro sueño hecho realidad



Finalmente llegamos al aeropuerto de Hoedspruit, el punto de inicio de otro viaje fascinante: un safari por el Parque Nacional Kruger, en Sudáfrica.

Nos esperaba un taxi para llevarnos a la reserva. Adelante la ruta, a los costados tierra seca con pasto irregular, arbustos y árboles dispersos. Mi cabeza giraba de ventanilla a ventanilla y no sabía cómo demorar la sentencia “pero esto yo lo vi muchas veces”. Bastaba tomar la autopista Richieri y a Ezeiza, ¡pero a los bosques, no al aeropuerto! Encima mirando con atención, la mayoría de los árboles estaban rotos, partidos, retorcidos; era un cuadro desprolijo por donde se lo mirase. Fueron tres largos minutos de frustración que se esfumaron de golpe ante el primer animal. Es este caso, una jirafa paseando lo más campante al lado nuestro. La vi, se me empañaron los ojos y sentí una emoción que irradiaba en mi pecho. Estaba sorprendida de lo que veía y más sorprendida con mi reacción por lo que veía.


Parque Kruger, Sudáfrica




Íbamos a pasar tres días y tres noches en un complejo de ocho cabañas rodeadas por un cerco electrificado, según el mapa, en la Reserva natural Klaserie, según nuestros ojos, en el medio de la nada. El hospedaje incluía todas las comidas y los safaris. Dos veces por día salíamos de paseo en un jeep sin techo ni ventanillas. La reserva es muy grande y a veces hay que andar por horas para encontrar animales. Nunca voy a olvidarme del primer elefante que vi. Imponente es la palabra, literalmente me dejó con la boca abierta. El elefante percibió nuestra presencia, nos observó y tras interpretar que no éramos una amenaza siguió sacudiendo el árbol para arrancar las hojas de las ramas y continuar alimentándose. Los elefantes duermen poco y comen todo el tiempo. Hay que abastecer semejante estructura a base de hojitas.




A la persona que nos acompañaba, guiaba y cuidaba se la denomina “ranger” en inglés, el traductor de google lo rebautizó “guardabosques”. Pero no me convence así que lo voy a llamar por su nombre - Darryn. Manejaba el jeep por los caminos de la reserva y también se salía de ellos avanzando entre los arbustos con mucha destreza. Como un detective prestaba atención a las huellas, los sonidos y los olores para ubicar animales. Cuando encontraba uno lo señalaba y empezaba a cantarnos sus características: nombre de la especie, sexo, edad aproximada y su interpretación de qué estaba haciendo el animal. En simultáneo respondía nuestras preguntas y esperaba a que nos cansemos de sacar fotos. Cuando le preguntamos ¿Por qué los árboles están todos destruidos? Elefantes- fue su respuesta. Los usan para rascarse y en invierno, cuando la comida escasea, los tumban para comerse las raíces. Son gigantes arrasadores. Nadie puede con ellos. Son amos y señores de su tierra. Viven su vida y mueren de viejos. La causa principal de muerte es que cuando se les caen los dientes no pueden alimentarse. Y entonces nos contaron que los elefantes más jóvenes mastican la comida para dársela en la boca a los más viejos. En contraste con esta ternura nos enteramos que en el safari eran los animales más peligrosos para los humanos. En promedio pesan cinco mil o seis mil kilos, un camión con acoplado en versión compacta. Tienen mucha fuerza y pueden alcanzar una velocidad de 40km por hora. Entonces con facilidad pueden derribar un auto, y nos sobraban las pruebas de qué pasaba con los árboles que obstruyen su camino.

Ranger_Safari_Parque_Kruger
This is Darryn!





Safari por el Parque Kruger, Sudáfrica
safari Parque Kruger / Klaserie nature reserve



Una mañana estábamos frente a dos elefantes macho y después se sumaron cinco más alrededor de la zanja con agua . Estaban jugando, chocaban y se empujaban, sentíamos el “clac” de los colmillos golpeándose. Estuvieron varios minutos interactuando entre ellos hasta que en un momento uno se dirige directamente hacia nuestro jeep estacionado. CHAN! Darryn le dirigió un sonido en seco, el elefante dio media vuelta y se alejó. Quedamos todos sorprendidos con la escena ¿Qué había pasado ante nuestros ojos? La explicación fue que el elefante estaba de buen humor. Venía de jugar con los demás y quería venir a jugar con nosotros.  El grito le dio a entender que no estábamos dispuestos y por eso desistió.


Elefantes en el Parque Kruger, Sudáfrica
Parece una foto del dibujo enigmático ¿Cuántos elefantes hay en esta imagen?



En otra oportunidad íbamos por un camino que de repente se bloqueaba con un elefante. Comía plácidamente de un árbol obstruyendo nuestro paso. Nos acercamos con el auto y nos detuvimos pero se ve que algo no le gustó porque enseguida se dirigió con paso firme hacia nosotros. Veíamos como el elefante se iba haciendo cada vez más grande y el conductor inmediatamente clavó la marcha atrás. ¡Qué susto! ¿y si no arrancaba el motor? Eso sí que fue acción. Ni bien abandonamos su espacio privado siguió con sus asuntos.




Elefante en el Parque Kruger, Sudáfrica







Cuando caía el sol a todas las actividades de nuestro embajador se le sumaba el rol de alumbrador, patrullaba con un reflector que iba cambiando de mano a medida que se cansaba. Curiosamente los hervíboros se molestan si son enfocados pero a los depredadores no les molesta el protagonismo teatral. Mi mayor susto lo viví una noche. Íbamos tras los rastros de un leopardo. Nos salimos del camino, estábamos en la oscuridad entre los arbustos con el auto detenido mirando las copas de los árboles en busca del felino. No se veía nada pero de repente escuchamos ruidos Los ojos siguieron los oídos. Venían desde atrás. Los árboles se sacudían. Nuestras miradas inquisitivas obtuvieron respuesta: elephants! (en la versión original). Y entonces vi la película, movimientos en cámara lenta, primeros planos de las caras de terror de los protagonistas (incluída la mía) para cerrar con la pantalla en negro. Así lo viví, mucho miedo y ni me acuerdo de cómo salimos.





Pero en el safari no todo fueron elefantes. Un mediodía estábamos terminando de almorzar y avisaron por radio que andaban unos leones cerca. Largamos los cubiertos y salimos como bomberos. Camino, pasto, árboles rotos, sensación de desolación y más de lo mismo, pero unos minutos después había algo debajo de unos arbustos: dos leones recostados. Dos reyes de la selva. Dos Simba. Nos acercamos con el jeep a unos cuatro metros de distancia. Mirar a un león a los ojos y sentir que te mira. Miedo, adrenalina, esas fieras salvajes ahí con nosotros sin nada que nos separe. Los leones no comen personas, no aprendieron eso. Mamá león cazó antílopes, cebras y demás cuadrúpedos pero nunca a esos seres extraños que caminan erguidos con solo dos patas. Les traemos mucha curiosidad pero no nos tienen asociados con el alimento. Pero aún sabiendo esto, su presencia impone respeto. Sin embargo, enseguida sentí paz y sobre todo agradecimiento, de poder vivir ese momento, de estar ahí, de haber sido aceptada para compartir su siesta.





León, Safari Parque Kruger, Sudáfrica



Leones en el Parque Kruger, Sudáfrica



También encontramos rinocerontes ¡da la sensación que tuvieran armaduras!. Los antílopes más comunes, eran impalas, para mi “bambies”. Tengo una sola foto de ellos observándome porque huían muy rápido.  Eso de ser el menú de varios los hace muy huidizos. Pero también había antílopes kudu que son más altos y tienen cuernos largos en forma de resorte un poco estirado. De repente una jirafa cruzó la ruta adelante nuestro. Estaba fascinada con esa foto y prestando atención al encuadre para no cortarle las patas y que entre también la cabeza. Cuando abro los dos ojos se habían multiplicado. Dos, tres, cinco jirafas grandes y unas bebés. Perseguimos a una manada de perros salvajes. A nosotros no nos entusiasmaba tanto, perros vemos todos los días, pero los locales estaban fascinados porque quedan muy pocos ejemplares de esa especie. Había puerco espines, jabalíes, cebras y otros animales. Y casi más sorprendente que ver a las hienas fue escucharlas ¡qué bochincheras! Se disputaban la presa que le habían robado al leopardo que se nos había escabullido aquella noche. Vimos al clan dominante tironear la carne del impala y escuchamos el crujir de sus huesos. Comían solo tres y no dejaban que las otras de alrededor se acerquen. Las hienas no comparten alimentos entre clanes.  


Impalas, Parque Kruger, Sudáfrica


Rinoceronte en el Parque Kruger, Sudáfrica


Jirafa en el Parque Kruger, Sudáfrica


Jirafas en el Parque Kruger, Sudáfrica


¿Qué es un safari?

Un safari es andar en un auto, por un paisaje conocido, en búsqueda de animales ya tantas veces vistos en libros, películas, documentales y en vivo y en directo en los zoológicos o bioparques, como se los llama ahora. ¡Difícil de asimilar que todos esos elementos conocidos generaban una sensación completamente nueva! Suena paradójico pero un entorno natural no nos resulta nada natural.

Nuestro día cotidiano está regido por la  sociedad de consumo, vendemos nuestro tiempo, compramos lo que necesitamos (?). Pero en los días del safari no realizamos ningún acto de compra (el paquete turístico había sido pagado con un mes de anticipación). Estábamos en otro mundo donde mandaban las leyes de la naturaleza no las del mercado. Nos creemos dueños del planeta pero en esa porción de tierra de Sudáfrica no éramos colonizadores sino meros visitantes. Viajamos en kilómetros y retrocedimos en el tiempo, eran los animales los que reinaban. Y en vez de pensarlo como una inversión de roles: en nuestro mundo los encerramos en jaulas, en su mundo nos encierran en un jeep. Pienso que  son libres y son ellos quienes permiten que nos acerquemos o no y observemos su vida en silencio. Ahí entendí que fue esta convivencia pacífica y el respeto mutuo lo que me hizo emocionar aquel primer día.

Atardecer en el Parque Kruger, Sudáfrica


Fueron tres días agotadores. No entendía por qué si todo lo que había hecho era dejarme llevar sentada en un auto, comer y dormir, una y otra vez. Sin embargo, estuve atenta persiguiendo leones, jirafas, elefantes, hienas, perros salvajes, mapaches, chacales, leopardos, antílopes, jabalíes y rinocerontes para nombrar algunos ¿Cómo no iba a estar cansada? Cansada pero feliz.

De regreso a casa miré  por la ventanilla del avión y ví las casitas y las callecitas a lo lejos.  Me hicieron acordar a esas montañas de tierra del alto de una persona que había visto al costado del camino. Esas colonias de termitas eran mundos pequeños en mi mundo y desde lo alto también mi vasto mundo era algo muy pequeño.

FGB


Videos del Safari por el Parque Kruger

¿Así te lo habías imaginado?









jueves, 6 de abril de 2017

Un relato familiar

Ejercicio de escritura n° 1 / Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia


Alicia y Antonio se casaron para siempre. Se eligieron para compartir cada día del resto de sus vidas. Llevaban más de 50 años juntos, una hija, una casa, amigos, viajes, nietos y bisnietos completaban el árbol.  Muchos dirían, una linda vida, una familia feliz. Pero estos últimos años, con más achaques y menos paciencia por momentos esa paz parece haberse esfumado.

-te dije que guardes la comida en la heladera, -no viste que chorreaste todo el piso la chica no viene hasta el jueves, -apagá ese televisor, todo el día con ese aparato, -vos te vas, me dejás sola todo el día, me abandonás, yo me aburro  -dale, vamos, apurate, ¿Cómo que todavía no estás lista? – vos siempre apurado, siempre hay que andar corriendo.

Reproches y peleas a la orden del día. No se soportaban entre ellos y eran insoportables para el resto. ¿Cómo era eso de que las personas con el tiempo se hacen más sabias?

Tal vez si tienen una nueva ocupación van a tener menos tiempo y energía para pelear. En la reunión familiar, con exclusión de los protagonistas, se decidió regalarles un perrito. Una fuente de amor que requiere cuidado y atención.  El cachorro hacía sus necesidades por todas partes, era peligroso que no lo vieran y se patinaran al pisarlo. Cuando quedaba solo lloraba y ladraba. Los vecinos no tardaron en quejarse. No quedó otra opción que la relocalización del can. Entonces el comando no se dio por vencido y les regaló un gato. Se prestó especial atención en que supiera utilizar su baño de piedritas. Pero no se reparó en que animal salta y juega y (sin querer) engancha sus uñitas. El sillón ya no volverá a ser lo que era. Además, la abuela es de las de antes, esa señora de peinado de peluquería que viste de pollera todas las estaciones del año. Al segundo rasguño en su piel delicada le siguió una infección y no quedó otra que relocalizar al gato.  Los inquilinos que por diferentes motivos fueron resultando ocasionales menguaban el problema de base. Entonces la solución no era mala, pero había que seguir pensando.

Finalmente Mau llegó para quedarse, lo aman, lo cuidan, se entretienen y no les genera preocupación. ¡Era cuestión de bajar en la cadena!  Le dan de comer en la boca y nunca los vi reir tanto como cuando lo ven correr en su ruedita.

FGB





viernes, 1 de julio de 2016

No hay mal que por bien no venga


Relato de mi viaje por Marruecos


Para llegar a la garganta de Todra tomé un micro hasta Tinghir y de ahí un taxi. El taxi era beige, grande -que son los que recorren distancias largas- y compartido; todas características fijas, no opcionales. Estuve mucho tiempo en la parada porque cada vez que llegaba un taxi todos corrían, se empujaban y algunos subían. El cansancio, el peso de la mochila y los 35° grados bajo el sol del mediodía me llevaron a tomar la decisión de seguir el conocimiento popular “a dónde fueres haz lo que vieres.”

El viaje costó 10 dírhams y el camino eran una sucesión de postales desérticas.  Viento, polvo y muchas ganas de captar esas imágenes: abajo, al costado de la ruta pueblitos áridos camuflados con la tierra.  El auto iba rápido y muy cargado, éramos tres personas atrás y tres adelante, contando el conductor. Mis fotos fueron mentales. Quería llegar al hotel, dejar la mochila e ir a conocer la garganta. El camino era el mismo para ir y volver, por lo tanto pensé que podría sacar las fotos a mi regreso.


Garganta de Todra, Marruecos
Garganta de Todra


Pasé la noche en un hotel a pocos metros de la garganta de Todra y al día siguiente tenía que desandar el camino para seguir rumbo a Ouarzazate. En el desayuno le pregunté al dueño del hotel cómo podía volver al pueblo. Me dijo que la única opción posible era un taxi privado y que costaría 100 dhírams.  DIEZ VECES MÁS DE LO QUE PAGUÉ A LA IDA. Le pregunté si podía compartirlo, para bajar el costo. Amablemente me explicó que no, aparentemente ninguna de todas las personas que se peleaban por llegar ayer tenía que volver. Primera rareza, repito que la ruta era una sola, literalmente terminaba en la garganta y de camino a la ciudad había muchos poblados. Segunda rareza: mi taxi de tan exclusivo que era tenía copiloto (¡había un señor sentado al lado del conductor!) El dueño del hotel les dió muchas indicaciones en árabe.

Ya en camino como no podía sacarme de la cabeza los 100 dhírams estaba autoconvenciéndome de que el precio era justo, porque después de todo era exclusivo. Una parte mía quería que crea eso y olvide el asunto, la otra parte seguía enojada. Estaba en ese tironeo interno cuando veo que una persona nos hace seña para parar y el conductor le devuelve una seña de no.  Observé el hecho pero frené el impulso de sacar conclusiones bajo la premisa de contar con poca información. Pero a los pocos minutos vuelve a suceder lo mismo. Otra persona, mismas señas. Como el copiloto hablaba inglés le pregunté porqué no frenó y me contestó que no lo hizo porque era un servicio exclusivo. Y de repente entendí el árabe con total claridad ¡el dueño del hotel le había dicho que me había vendido el viaje a 100 y que su comisión eran 50!

Ya llevaba más de una semana en Marruecos y mi experiencia con su gente era excelente, personas amables, generosas: buenos musulmanes (así se denominaron algunas personas con las que hablé, supongo que defendiéndose del prejuicio terrorista). Por lo tanto, Allah dirige sus acciones pero la práctica me lleva a pensar que hace la vista gorda con los sobreprecios. 

Esa plata no modificaba mi vida pero el sentimiento de injusticia corría por mis venas y alimentaba la bronca que seguía creciendo. Estaba enojada y no quería estar enojada, estaba de viaje recorriendo el mundo. Entonces me propuse encontrarle algún aspecto positivo a la situación. Volví a consultar la sabiduría popular y el “al mal tiempo buena cara” no me convencía. Otro dicho dice “después de la tempestad llega la calma” pero como no venía decidí ir a buscarla. Costó pero finalmente tuve una idea.

Le pedí a los hombres que la próxima vez que una persona hiciera seña íbamos a parar el auto y a llevarla. 
–"No, es un viaje privado".
–"Por eso mismo, yo pago, es MI viaje y decido qué hacer". 
Mi situación no iba a cambiar, pero podía ayudar a alguien. 
Dos mujeres con vestimenta tradicional hicieron seña desde lejos, el conductor bajó la velocidad pero no frenó. Ante el incumplimiento del acuerdo utilicé un tono muy firme: -LES DIJE QUE PARARAN EL AUTO!!! (el audio original era en inglés). 

Ya estaba más tranquila cuando subieron las mujeres. Quería hablar con ellas pero mi falta de árabe no me lo permitió. Después de varios minutos de viaje, la mujer sentada al lado mío desató un nudo que había hecho en la punta de su velo y sacó de ahí ¡la moneda de 10 dírhams para pagar lo que valía el viaje! (confirmación de mi teoría). Me puse en modo comunicación humana global y mi mensaje fue, “no tienen que pagar, yo invito”. Sorpresa, agradecimiento y alegría de ambas partes.

Finalmente no hay mal que por bien no venga”.  En inglés, la traducción literal de este dicho es "every cloud has a silver lining“ (cada nube tiene un borde plateado). Me gusta mucho por la imagen visual que brinda, aunque yo cambiaría plateado por dorado. Y si justo tu nube no lo tiene, no importa, siempre podremos pintarlo.
  
No hay mal que por bien no venga / Every cloud has a silver lining

No_hay_mal_que_por_bien_no_venga / Every_cloud_has_a_silver_lining


Muy contenta de que este relato haya sido publicado en la edición impresa de la sección Turismo del diario La Nación del domingo 14 de agosto, 2016. El título naranja lo eligió el diario....

       

Más relatos de mi viaje por Marruecos




martes, 7 de junio de 2016

5 documentales recomendados

Cuando escucho algo que me interesa sobre una película o me recomiendan alguna no hay conflicto. El problema es elegir qué ver si la premisa no es específica: "quiero ver una película."  Es tan alta la probabilidad de elegir mal y desperdiciar -en promedio- una hora y media de atención que empiezo a dar vueltas y ninguna gráfica me convence. 

Entonces amplío la consigna a "quiero ver algo" y termino eligiendo un documental.  El riesgo no desaparece pero se minimiza porque si te interesa el tema la probabilidad de decepción es menor.

Los documentales elegidos 

1 y 2 sobre animales; una especie en su entorno natural y otro en cautiverio.
3  las minas de Potosí, Bolivia y la vida en ese entorno
4 y 5 choques culturales; misma cultura diferentes épocas y diferentes culturas.

documentales para ver


1. La marcha de los pingüinos

La vida de los pingüinos en la Antártida, el lugar más inhóspito del mundo. Sus características y costumbres que ni imaginamos. Como por ejemplo que la hembra pone el huevo pero es el macho quien empolla mientras ella vuelve al mar a alimentarse y a buscar comida para su pichón.
Además de ser descriptivo tiene acción y suspenso porque las rutinas de los protagonistas pueden verse importunadas por un depredador y entonces fin de esa historia.




2. Blackfish de Gabriela Cowperthwaite 

A parte de mostrar la vida de las orcas en cautiverio el documental denuncia el manejo de la información por parte de los parques acuáticos para encubrir las trágicas muertes de los entrenadores.

Por suerte, la gravedad de la situación está prevaleciendo sobre los intereses económicos y el documental debe haber sido de ayuda: Seaworld anunció que no criará más orcas, artículo de La Nación 17 de marzo, 2016

ATENCIÓN: Tiene imágenes muy fuertes





3. La mina del diablo 

Saber que la manera en que uno vive no es la única, la sabemos todos. Pero con un ejemplo se entiende mejor el concepto.
Los trabajadores de las minas viven en condiciones inhumanas. ¿Cómo es posible que hoy en día haya personas atrapadas en estas situaciones?





4. Photographic memory de Ross Mc Elwee (2011)

El fotógrafo norteamericano Ross Mc Elwee siente que no puede conectarse con su hijo adolescente entonces decide indagar en su propia experiencia. Para eso vuelve a un pueblito de Francia a donde se había aventurado con sus 20 años. Allí había conocido a Maurice, el fotógrafo local que le dio casa y comida por un tiempo pero que de un día para el otro lo echó sin mediar explicaciones. También va en busca de su gran amor de aquel momento.

Compara su historia con el estilo de vida actual bajo la influencia de la tecnología de la información. Las relaciones actuales, las de su hijo, nunca terminan, siempre queda conectado con las personas ya sea por email o en facebook. 







5. Daughter from Danag (2002)

Heidi, nacida en el sur de Vietnam, entregada en adopción a Estados Unidos después de la guerra logra reencontrarse con su madre biológica. Muchas expectativas frustradas de ambas partes debido al choque cultural.
Más documentales sobre el sudeste asiático.







¿Recomendaciones?

jueves, 28 de abril de 2016

Siete cosas y sus asociaciones

Las cosas importantes en la vida no son simplemente cosas pero estos siete objetos me acompañan en lo cotidiano y voy a enumerarlos. El orden es arbitrario pero podríamos decir que va desde el hogar, -lo más externo- a lo más cercano a nivel emocional y luego lo inmediatamente cercano a nivel físico para cerrar con una particularidad. Diferentes estilos, diferentes profundidades y contribuciones de tres amigas.


1- Lavarropas, lavadora o ese televisor monotemático de gatos y niños de temprana edad

No estoy segura de que tenga una dieta muy equilibrada: se excede con el negro, consume pocos colores del círculo cromático y recibe cuotas mínimas de blanco. Eso sí siempre lavado rápido. Me encantaría decir que es por cuidar el agua pero eso  es solo un beneficio adicional. La causa es el deseo imperante de tener la ropa limpia en el momento. ¿Qué sentido tiene marearla dos horas? Treinta minutos de vuelta al mundo -mi tambor es horizontal-  deben ser más que suficiente.


2- Cocina - el aparato, no el lugar de la casa

Le adivino una profunda crisis de identidad. No tiene idea de su razón de ser. Debe indagar su misión en todo momento. En la fábrica donde nació le dijeron que sería alguien importante en la vida de su nueva familia y soñaba con los manjares que iba a producir. En la práctica se pregunta qué son esos platos y ollas mojadas que tiene encima. Tal vez aflojen nuestras miradas de reojo y nos reconciliemos algún día.


3- El celular - reflexiones sobre la tecnología de la información

Tan chiquito y tan controlador. Es difícil creer que hace unos años ni existía y hoy no podamos imaginar nuestros días sin ellos. Reemplazó al reloj en su función común y de despertador, al noticiero para ver el clima, a los anotadores y las agendas, al filcar también llamado guía T, al correo de cartas, a la radio y al discman, y a la cámara de fotos. También reemplaza a la memoria para hacer cuentas y llamadas. Existe el dicho que "quien mucho abarca poco aprieta" pero hoy diríamos, el que mucho gasta se agota. Las baterías duran cada vez menos y ves gente que va desesperada por la vida husmeando en los rincones de los lugares públicos buscando enchufes para no quedar desconectada.

El móvil es el símbolo del cambio tecnológico que nos impacta en las relaciones sociales. Hace poco mi amiga Ale me dijo que le estaba costando lograr encuentros con sus amigos, porque acordaban para verse y le cancelaban a último momento. Sabiamente se lo atribuyó a que el impersonal mensaje de texto conspira junto con las no-ganas del momento y vencen a la obligación. El cumplimiento de la palabra acordada implica dejar de hacer lo que se está haciendo ¡y peor si no se hacía nada! y tener que trasladarse por el caos de la ciudad para concretar el encuentro. Gana la comodidad, total no tengo que dar la cara, tipeo una excusa y como mucho pongo una carita.

Si ya era impactante en letras de Cortázar el poder que ejercían los relojes en Historia de cronopios y de famas (ver "Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj") no imagino todo lo que tendría para decir respecto a los celulares.

Me molesta ver celulares en las películas y siento bien justificado mi fastidio porque cuando las historias son buenas me gusta pensarlas atemporales y esos objetos obstruyen su vigencia. Los modelos son un anclaje directo a la época.

Por otra parte, Internet es la maravillosa magia detrás del celular, porque un teléfono sin Internet sirve para hablar ¿y a quién le interesa hablar con un teléfono?
Esta sería la pirámide de las necesidades humanas de Maslow en versión actualizada.


Nuevas necesidades humanas
Fuente: puntogeek.com



4- e-reader - un cambio de hábito respecto al cómo

Amo los libros pero cedí a la tentación tecnológica y para la literatura me volqué de lleno al formato digital. En vez de dar vuelta las páginas, realizo suaves movimientos repetidos con mi dedo índice derecho sobre la tecla de avanzar.  Y si el libro es en otro idioma hago doble click sobre la palabra que no sé y en la parte inferior de la pantalla aparece mágicamente la traducción al castellano.
El e-reader es mi compañero fiel, viene conmigo a todas partes. Pesa poco y contiene tantos mundos como haya tenido la precaución de cargarle vía USB. Ver mi lista de libros
No tengo comisiones con SONY ni con KINDLE pero bien podría tenerlas porque estoy fascinada con la experiencia que me brinda el producto y me la paso promocionando sus beneficios cada vez que detecto a un potencial comprador.



5- Libros 

Pero no abandoné al papel del todo, colecciono libros de pop up. Algunas personas piensan que son para chicos, tal vez se dejan engañar por el título (el oso afanoso y la rana glotona, entre otros). A mis treinta y cuatro aún me atrapan. Me gusta de tanto en tanto sentarme cómoda y disfrutarlos. Cada página me sorprende con su despliegue con la misma intensidad que la primera vez.

Libros pop up


No me quedé en el rol de espectadora, quise ir más allá y empecé a crear mis propios pop up. Es una sensación increíble, es como volver al jardín de infantes, doblar, cortar y pegar papelitos de colores. 






6- La ropa - ¿Cómo comprar ropa que me haga feliz?

“Ya desde los primeros momentos de nuestra vida estamos cautivos en este traje que nos contiene, en esta piel que nos muestra ante los demás, en esta túnica que nos protege a medias y apenas nos cobija. Tenemos que cubrirnos encima, un vestido sobre nuestro propio vestido, una piel sobre otra piel que adorna, nos disimula, nos disfraza y al mismo tiempo nos delata.”
Señal y Memoria, Patricia Salas

La ropa refleja nuestra identidad. Nos presenta ante los demás y es una de las variables principales a partir de la cual los demás van a inferir ideas sobre nuestra persona. ¿Y a dónde vamos a buscarla cada mañana? Al placard, ese lugar tan lleno de nada que ponerse...

Cuando no sabes que tenés algo es lo mismo que directamente no tenerlo. Si no te acordás de la blusa blanca que te compraste a fines del verano anterior nunca se te va a pasar por la cabeza considerar esa opción al momento de vestirte. Está en el placard pero no en tu inventario mental. Pasa lo mismo cuando no confiamos en nuestros potenciales, si pensamos que no los tenemos y no lo intentamos nunca vamos a descubrir que estaban.

Me da un poco de vergüenza reconocerlo pero no hace mucho tiempo que aprendí a distinguir entre lo que me gusta, lo que me queda bien y lo que se adapta a mi estilo de vida.


cómo elegir ropa que me haga feliz
Al mercado le conviene eliminar las fronteras de estos conjuntos bien definidos y hacernos creer que es solo uno: LO LINDO -compuesto por todo lo que me gusta. 


Además si te importa mucho "el qué dirán", no te va a presentar el gran conjunto del "me gusta" sino que directamente apuntará a uno más grande todavía que es “lo que está de moda.” Además de ser amplio su característica principal es que irá mutando incansablemente, yendo de un extremo al otro de temporada a temporada. Taco fino, taco ancho; tiro alto, tiro bajo; chupines, oxford, etc. 

Si estás distraída y dejás que las compras surjan "naturalmente" terminás rendida frente a la atracción de las vidrieras, cuán canto de las sirenas. No hacés más que convertirte, en palabras de Beatriz Sarlo*, en un/a coleccionista al revés, un coleccionista, principalmente, de actos de compra. Nos dejamos llevar caprichosamente por el "me gusta" compramos la promesa de que esa prenda nos va a hacer feliz y lo único que logramos es más ropa amontonada en el placard.

La compra más gratificante la vamos a obtener si prestamos atención a la intersección de los tres conjuntos: lo que  me gusta, que me queda bien y encaja con mi estilo de vida.

Sobre lo que nos gusta no hay nada que agregar pero, estuve charlando con mi amiga Laura y ella profundizó en los otros aspectos. La ropa que me queda bien depende de la forma de mi cuerpo y también hay que considerar el color que debe ser acorde con mi piel y mi pelo. Además recomienda que como la atracción inicial hacia una prenda es visual, no hay que dejar que eso nos obnubile y comprar sin antes consultar otros sentidos. 1. Chequear el tacto ¿es agradable la tela?  ¿no pica? ¿se arruga mucho? ¿el material no va en contra de mi filosofía de vida? 2. Luego considerar ¿se adapta al resto de mi vestuario? ¿Con qué lo voy a usar? ¿en qué ocasión? ¿Realmente lo voy a usar? Todas las respuestas son importantes para tomar la decisión.

Respecto a qué elegir y qué conservar otra amiga, Lucía, me recomendó el libro de Marie Kondo , La magia del orden, cuyo mensaje principal es conservar solo los objetos que realmente tienen resonancia con nosotros y nos hacen felices.

En Pinterest hay muchos consejos prácticos para crear el guardarropas ideal. Este es mi tablero


7- Botones

Estaba pensando "hay personas que coleccionan cosas raras" (típico programa de NatGeo) y ni me había dado cuenta que atesoro botones. Colecciono botones sin usar, esos que vienen cocidos en las etiquetas de la ropa. Nunca necesité ninguno pero los tengo todos guardados. El móvil inicial era el "por las dudas" pero actualmente ya tiene otro valor afectivo. Muchos de ellos ya no tienen su ropa de origen en mi reino; ropa que llegó, se quedó un tiempo y se fue.  Ropa que me cansé de usar, ropa que se cansó de tanto ser usada o ropa que nunca usé.  Porque si en dos temporadas no tuvieron una sola ocasión de salir del guardarropas, mejor liberar el espacio y darles la oportunidad a que las disfruten otras personas. Pensamiento compartido con Laura y Lucía.

Acepto donaciones para mi colección ¡Cada loco con su tema!





Notas:
Los grandes ausentes de este post fueron mi notebook que se llama Princesita y la cámara de fotos.

*Escenas de la vida posmoderna



jueves, 7 de abril de 2016

Escapada a Ushuaia, un post sobre otras cosas

Un viaje muy al sur, la excusa para contar otras cosas, sobre la majestuosidad del paisaje ya escribieron muchos. Mi relato: una buena, pocas horas de vuelo; una mala, el frío y situaciones donde se esperaba algo diferente pero la vida es cómo es, y está bien que así sea. Por último de souvernir  la palabra que todos vivimos alguna vez sin conocerla.


No me gusta volar

Me da miedo viajar en avión. Eso de estar en el aire no es para mí. Entonces es mejor que elija ahora los destinos más lejanos porque cada día me va a ir gustando menos. 

La gente se queda mirándome con los ojos muy abiertos cada vez que digo que odio volar y ¡hasta me discuten la veracidad de mis propias palabras! Parece que por el mero hecho de viajar de vez en cuando en avión se tilda automáticamente en la mente de las personas la casilla del "le encanta volar."
No me gusta viajar en avión y no me convencen con datos estadísticos -eso de que es más seguro el avión que el auto. Pero si pienso en recorrer el mundo, ahí sí vale todo.


"Te atas el cinturón. El avión está aterrizando. Volar es lo contrario del viaje: atraviesas una discontinuidad del espacio, desapareces en el vacío, aceptas no estar en ningún lugar durante un tiempo que es también una espacie de vacío en el tiempo; luego reapareces, en un lugar y en un momento sin relación con el dónde y el cuándo en que habías desaparecido. Mientras tanto, ¿qué haces? ¿Cómo ocupas esta ausencia tuya del mundo y del mundo de ti? Lees; no apartas los ojos del libro de un aeropuerto a otro, porque más allá de la página está el vacío, el anonimato de las escalas aéreas, del útero metálico que te contiene y te nutre, de la muchedumbre pasajera siempre distinta y siempre igual(…)
Si una noche de invierno un viajero, Ítalo Calvino



Por esto de querer aprovechar para hacer ahora, a los treinti,  la mayor cantidad de horas de vuelo posible es que todavía no conozco tanto mi país. Argentina siempre va a estar cerca, no tengo apuro por descubrirla. Pero las reglas tienen excepciones y en septiembre surgió la posibilidad de hacer una escapada de cinco días. Mejor no irse lejos para aprovechar mejor el tiempo. 

El destino elegido fue "el fin del mundo, el principio de todo." Ushuaia, la capital de Tierra del Fuego, la isla triángulo rectángulo, o el taco del zapatito con suela del Canal de Beagle. La ciudad más austral del mundo, esa que casi se cae del mapa, un lugar con montañas, bosques, mar y glaciares y sobretodo mucho frío. 




No me gusta el frío

¿Tierra del Fuego? Si pensamos en el sur del sur lo primero que se me pasa por la cabeza es frío.  Y de ese piolín empecé a tirar. Resulta que si exageramos podemos decir que nevó en Buenos Aires el 9 de julio del 2007. Es un día fácil de recordar, fue feriado por ser el aniversario de la independencia. Y como todo hecho inusual que nos sorprende podemos describir con detalle que estábamos haciendo en ese momento y como lo vivimos. Para acordase en que año fue cada uno tendrá su propia estrategia o a googlear.

La nevada anterior había sido en 1918. Tu torta tendría que tener más de 90 velitas para haber presenciado ambas nevadas y un par más para acordarse.

Los inviernos porteños no son blancos, el promedio de temperaturas mínimas es de 8°C, cifra que en otras latitudes ni llega a considerarse frío.

No me gusta el frío. El frío inmoviliza ya sea por la tensión del cuerpo para conservar el calor o por la cantidad de ropa que nos ponemos para estar abrigados. El frío aísla, hay que tener coraje para traspasar la puerta y salir a la intemperie. Por eso para mí Ushuaia era una gran aventura, bien por el poco avión pero a enfrentar las bajas temperaturas. Valió la pena el esfuerzo.

 A veces las cosas no salen como uno lo espera

Esquiar requiere un estado atlético óptimo y también ayuda el no temerle a las alturas. Si bien no cumplo ninguna de las dos condiciones mencionadas me aventuré igual. Dicen que uno se arrepiente más de lo que no hace que de lo que hizo. Así que le puse garra y ahí estaba sentada en una aerosilla del Cerro Castor sosteniendo mis bastones y convenciéndome de que no tenía miedo de estar ahí en lo alto, en el aire, como en el avión pero sin avión. 

Mientras me tiraba en la pista principiante iba bastante bien, aunque enseguida tomás velocidad y no se frena así nomás. El problema fue en una pista más arriba que si bien era básica según el plano se bifurcaba y uno de los los caminos se hacía de mayor complejidad. Había carteles pero si juzgamos por mi comprensión de los mensajes debo decir que yo no era el público objetivo.

Padecí la aerosilla, había mucho viento, hacía frío. El día estaba negro y con tanto blanco quedaba un gris y yo buscando mi valentía que para ese entonces estaba bien escondida. Cuando llego a la cima descubro que el camino hace una U. Solo puedo  ver un pedazo corto de pista y el precipicio que te cortaba la respiración. Me bloquié, entré en pánico y supe que no había posibilidad de que baje por ese camino que no conocía y que no podía visualizar.

Fui a hablar con el operador de la aerosilla para pedir que me permita descender por ese medio porque no se podía. Primero pensó que estaba bromeando pero después sintió mi terror mezclado con la desesperación. Tras darme indicaciones sobre la respiración para que me calme sugirió una solución: bajarme en camilla como llevan a los lastimados. Al principio no me gustó: bajar la montaña atada a una camilla cabeza abajo pero hay momentos donde no queda otra que confiar. Al final hasta resultó divertido bajar con Tito, el rescatista. Y no está mal entender que a veces nos sobre exigimos y las situaciones nos superan.

Tito, mi rescatista

A veces las personas no se comportan como uno espera

Fui a la Reserva natural valle Tierra Mayor a 20 km de la ciudad. Caminé con raquetas y esta vez ya no era navidad sino que era protagonista de una película de supervivencia en la que en cualquier momento aparecía un oso (???).


Reserva natural valle Tierra Mayor

El guía me cayó mal desde un principio, yo no soy la persona más simpática pero debo decir que en varias oportunidades su tono y sus intervenciones limitaban la mala educación. Me resultó raro su comportamiento y distaba del esperado.

Durante el paseo creí entender qué era lo que pasaba. Resulta que el guía era un experto en montaña, sus conocimientos y su experiencia sobresalían en cada comentario que hacía y también se respiraba su pasión por la naturaleza.  Su malestar era cansancio, impotencia de lidiar con turistas que se esfuerzan al máximo por no respetar el entorno natural. Ya no se tomaba la molestia de ver a quiénes tenía adelante y directamente nos metía a todos en la misma bolsa: turistas irrespetuosos.

Cuando me puse en su lugar ya no me sentí agredida. No reaccionaba ante mí, ante nosotros, era su respuesta a situaciones pasadas. ¿Cuántas veces haremos lo mismo sin darnos cuenta?

Entonces disfruté del paseo, sobre sus maneras, y me acuerdo que contó que los pueblos originarios de la región tenían una palabra que no existe en ningún otro idioma. Esta palabra describe el momento en el cual dos personas sienten que algo está por pasar pero no saben quién de los dos iniciará la acción. Es la situación tensa, ese silencio ensordecedor que surge antes de un primer beso o antes de una pelea.

Mamihlapinatapei aparece en el libro Guiness de 1994




Consejos para la organización de un viaje a Ushuaia

Mientras organizaba el viaje a Ushuaia se me ocurrió que no había ninguna necesidad de alojarse en el centro de la ciudad. La mayoría de las atracciones eran alejadas e incluían el traslado. El hotel en medio de la naturaleza frente al Canal de Beagle fue una excelente decisión.
Y que no tuviera frigobar nunca fue un problema. Bastaba dejar las latas del otro lado de la ventana para resolver el asunto.
En el hotel se podía cenar rico y los precios no eran desorbitados.



También era fácil compartir un taxi al centro, ya que era la otra alternativa que teníamos todos.

Los barcos por el canal tienen un horario por la mañana y otro por la tarde. Son paseos entre 2 horas y media y 4 horas dependiendo de la agencia.

En el centro hay un negocio de free shop como los aeropuertos cuando salís del país.

Llevar abrigo, bufanda, guantes y sobre todo un calzado abrigado e impermeable.

Página oficial de turismo de Ushuaia







 Ushuaia, Tierra del Fuego, septiembre del 2015


Basta de no me gusta esto, no me gusta aquello. Lista de cosas que sí me gustan

lunes, 21 de marzo de 2016

Al este del Edén - John Steinbeck



Fragmentos


"Cuando un niño comprende por primera vez a los adultos -es decir, cuando se abre paso por primera vez en su grave cabecita la idea de que los adultos no están dotados de una inteligencia divina, de que sus juicios no son siempre acertados, ni su pensamiento infalible, ni sus sentencias justas, su mundo se desmorona y la desolación se apodera de él. Los dioses han caído y ha desaparecido toda seguridad. Y además no caen un poquito, no, se destrozan y se hacen añicos, o bien se hunden en las profundidades del estiércol. Es una tarea fatigosa reconstruirlos; ya no vuelven a brillar jamás con su antiguo resplandor. Y el mundo infantil ya no vuelve a ser jamás un mundo seguro. Es una manera muy dolorosa de crecer." (página 23)


"El hombre que pierde sus brazos en un accidente tiene que luchar para acostumbrarse a esa carencia, pero quien ha nacido sin ellos sólo sufre debido a la actitud de los que lo encuentran distinto; como nunca ha tenido brazos, no puede echarlos de menos. A veces, en la infancia, imaginamos cómo sería el poseer alas, pero no hay razón para suponer que nuestra sensación coincida con la de los pájaros. No, para un monstruo lo monstruoso es lo ordinario, ya que cada uno se considera a sí mismo normal. Para quien lleva un monstruo dentro de sí, ello debe de ser aún lo más tenebroso, ya que carece de signos vitales que le permitan establecer comparaciones con los demás. El que ha nacido desalmado considerará ridículo a cualquier ser atento al dictado de su conciencia. Para un delincuente, la honradez es de tontos. No debemos olvidar que un monstruo sólo es una variante y que, según su parecer, lo monstruoso es normal." (página 76)


"(...) Era muy lista. Dijo la mejor mentira de todas: la verdad." (página 226)


"- A mí también me sorprendió que fuese capaz de hacerlo. Liza jamás lo creerá, así que nunca se lo contaré. Una verdad a la que no se da crédito nos hiere mucho más que una mentira. Requiere un gran valor respaldar una verdad inaceptable para nuestra época; conlleva siempre un castigo, que suele ser la crucifixión. Yo no tengo suficiente valor para ello." (página 263)


"-Ninguna historia nos afecta ni lo hará a menos que creamos en ella (...)" (página 267)


"-¿Se enorgullece usted de su herida?- preguntó Samuel -¿Cree que le hace parecer grande y trágico?
- No lo sé-
- Pues piense en ello- Tal vez esté representando un papel en un gran escenario, sin otro público que usted mismo." (página 292)


(sobre la historia de Caín y Abel)
"(...) Creo que es la historia más conocida del mundo, porque es la historia de todos. Creo también que esta historia simboliza el alma humana. Lo explicaré a mi manera y les ruego que no me interrumpan si no soy lo suficientemente claro. El mayor terror que puede padecer un niño es no sentirse amado, y el rechazo constituye para él un verdadero infierno. Creo que todo el mundo, en mayor o en menor grado, ha experimentado esta sensación. Y con ella viene la ira, y tras la ira el crimen, sea cual sea, como venganza por el abandono, y tras el crimen la culpa; ésta es la historia de la Humanidad. Yo creo que si esa sensación de abandono pudiese ser amputada, los hombres no sería lo que son. Puede que hubiera muchos menos locos, y seguro que no habría tantas cárceles. Eso es el comienzo de todo. Un niño, al sentirse rechazado por aquel que ama, da puntapiés al gato, y oculta su culpa secreta; y otro roba para que el dinero le devuelva el amor negado; y un tercero conquista el mundo..., pero siempre encontraremos la culpa, la venganza, y más culpa. El hombre es el único animal culpable. Si embargo pienso que esta vieja y terrible historia es importante, porque constituye un mapa del alma, del alma secreta, rechazada y culpable. (...)"
(página 269)


"Pues esa historia me causó una impresión muy profunda, y la releí palabra por palabra. Cuanto más pensaba en ella, más interesante me parecía. Luego me puse a comprar traducciones que poseemos y son muy similares. Pero había un pasaje que me preocupó mucho. En la versión del rey Jacobo, cuando Jehová le pregunta a Cain por qué está irritado, pone «Y Jehová dijo; Si obraras bien, ¿no serías aceptado? Y si obraras mal, ¿Estará el pecado a la puerta? Y él siente apego por ti, y tú le dominarás a él.» Fue ese «tú le dominarás», lo que me sorprendió, porque parecía una promesa de que Cain podía dominar el pecado.
-Y sus descendientes no lo hicieron por completo- dijo Samuel, asintiendo.
-Luego cayó en mis manos un ejemplar de la edición popular americana de la Biblia. Entonces era muy reciente. Y este pasaje era muy diferente. Decía: «Gobiérnale a él», lo cual es muy distinto. No es ya una promesa, sino una orden. Empecé a darle vueltas, preguntándome cuál debía ser la palabra original que había dado estas versiones tan diferentes. (...)
-Yo sometí respetuosamente mi problema a uno de esos sabios, les leí la historia y les pregunté que conclusión sacaban de ella. (...) Contrataron a un rabino muy culto. Se aplicaron en el estudio, como si fuesen niños.  (...) ¡Oh, eran unos perfeccionistas! Y penetraron hasta las raíces de la cuestión. (...)
A mis viejos amigos les pareció también que las palabras "tú le dominarás" y "gobiérnale a él" eran muy importantes. Y he aquí el oro extraído como resultado de nuestras excavaciones: "tú podrás dominarlo" "Tú podrás dominar el pecado". (...)
La traducción popular americana ordena a los hombres a triunfar sobre el pecado, y llamáis al pecado ignorancia. La versión del rey Jacobo contiene una promesa en "tú le dominarás", queriendo significar que los hombres triunfarán seguramente sobre el pecado. Pero la palabra hebrea, TIMSHEL, o sea, "TÚ PODRÁS", permite escoger. Acaso sea la palabra más importante del mundo, pues da a entender que el camino está abierto y plantea este acuciante problema: si dice "tu podrás" también podría decir "tu no podrás" (...)
(...) el "tú podrás" hace al hombre grande, lo pone al lado de los dioses, porque a pesar de su debilidad, de su cieno y de haber dado muerte a su hermano, todavía le queda la gran libertad de escoger. Puede escoger su camino, luchar para seguirlo y vencer.


Al este del Edén - John Steinbeck