Un viaje en la distancia y en el tiempo

Marruecos

Mi itinerario por el centro de Marruecos incluía Tinghir porque quería conocer la Garganta de Todra (Gorges du Todra). Seguía mi aventura a  9.200km de casa (Buenos Aires).


 



Foto izquierda
Esos puntitos chiquititos que no se llegan a distinguir sobre el puente son personas y sirven de referencia para entender la altura imponente de las paredes de estas montañas chatas, diría acantilados pero ¿se llaman acantilados aunque no haya mar?  (Problemas internos al momento de definir el relieve, ¡tendría que haber prestado más atención en las clases de geografía!)
Foto derecha
Selfie ilustrando el impacto generado por la inmensidad del cañón. ¡Sí, basta de incertidumbre con los términos! La Real Academia Española dice "Cañón: paso estrecho o garganta profunda entre dos altas montañas, por donde suelen correr los ríos."  Aunque la primera imagen visual asociada sea pesada, tubular y bélica.

Pasé una noche a unos 800 metros de este entorno natural en un hotel de paredes de barro con terraza con vista al río y música de fondo -también natural- cabras y ovejas charlando, cantando o no sé qué haciendo. Durante el día hizo calor afuera, más de 30° y adentro se mantenía fresco sin aire acondicionado. ¡Quiero esas paredes aislantes en mi casa para el próximo verano!

Al día siguiente, de regreso en Tinghir ciudad  -a unos veinte minutos de taxi del cañon- buscaba un lugar para almorzar antes de seguir camino a Ait Ben Haddou, Ouarzazate. 

Iba por la avenida principal y paré a ver el cartel del menú de un local. Salió su dueño y después del típico e infaltable "Bonjour, benvenieu!"  me preguntó de donde era -Argentina. E hizo que lo siguiera al interior. Me ofreció tres cuadernos, yo no entendía de qué se trataba. Era la recopilación de los comentarios de los comensales que habían pasado por ahí. Me aseguró que había argentinos y estaba muy concentrado buscándolos mientras me daba charla. Me contaba de su vida, de sus hijos, de la vida de sus hijos. Era muy simpático, lamento no acordarme su nombre, pero digámosle Mohamed que nos deja poco margen de error. Estuve hojeando las críticas, me asombró la variedad de idiomas, y finalmente su plan funcionó. Comí un omelette y cuando terminé me sirvió de cortesía un "whisky bereber" -como le dicen al té de menta. Hospitalidad marroquí para que me inspire con el nuevo comentario.






Me dieron mucha ternura los cuadernos, estaba ante los antepasados directos del tripadvisorQue si bien no tienen tanto alcance como su familiar actual, son tangibles y muy prácticos: no requieren computadora, electricidad ni Internet. 

Antes de partir del hotel de Ait Ben Haddou*  (más o menos por la izquierda de la foto) volví a encontrarme con el mismo sistema. Mochila en mano Brahim me mostró su libro de visitas, me pidió que lo firme y además me dio tarjetas del hotel para que reparta entre mis amigos. Entonces me sentí un Facebook humano, poniendo me gusta y por compartir mi experiencia =)



Las necesidades son las mismas, solo vamos cambiando la manera de satisfacerlas. Pero estamos tan acostumbrados a las nuevas tecnologías que ni imaginamos un tiempo anterior sin ellas.



Flor, agosto 2014


* Recomiendo el hotel CHEZ BRAHIM
balkaid_ebrahim@hotmail.com

Excelente servicio y una vista espectacular.



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