Siete cosas y sus asociaciones

Las cosas importantes en la vida no son simplemente cosas pero estos siete objetos me acompañan en lo cotidiano y voy a enumerarlos. El orden es arbitrario pero podríamos decir que va desde el hogar, -lo más externo- a lo más cercano a nivel emocional y luego lo inmediatamente cercano a nivel físico para cerrar con una particularidad. Diferentes estilos, diferentes profundidades y contribuciones de tres amigas.


1- Lavarropas, lavadora o ese televisor monotemático de gatos y niños de temprana edad

No estoy segura de que tenga una dieta muy equilibrada: se excede con el negro, consume pocos colores del círculo cromático y recibe cuotas mínimas de blanco. Eso sí siempre lavado rápido. Me encantaría decir que es por cuidar el agua pero eso  es solo un beneficio adicional. La causa es el deseo imperante de tener la ropa limpia en el momento. ¿Qué sentido tiene marearla dos horas? Treinta minutos de vuelta al mundo -mi tambor es horizontal-  deben ser más que suficiente.


2- Cocina - el aparato, no el lugar de la casa

Le adivino una profunda crisis de identidad. No tiene idea de su razón de ser. Debe indagar su misión en todo momento. En la fábrica donde nació le dijeron que sería alguien importante en la vida de su nueva familia y soñaba con los manjares que iba a producir. En la práctica se pregunta qué son esos platos y ollas mojadas que tiene encima. Tal vez aflojen nuestras miradas de reojo y nos reconciliemos algún día.


3- El celular - reflexiones sobre la tecnología de la información

Tan chiquito y tan controlador. Es difícil creer que hace unos años ni existía y hoy no podamos imaginar nuestros días sin ellos. Reemplazó al reloj en su función común y de despertador, al noticiero para ver el clima, a los anotadores y las agendas, al filcar también llamado guía T, al correo de cartas, a la radio y al discman, y a la cámara de fotos. También reemplaza a la memoria para hacer cuentas y llamadas. Existe el dicho que "quien mucho abarca poco aprieta" pero hoy diríamos, el que mucho gasta se agota. Las baterías duran cada vez menos y ves gente que va desesperada por la vida husmeando en los rincones de los lugares públicos buscando enchufes para no quedar desconectada.

El móvil es el símbolo del cambio tecnológico que nos impacta en las relaciones sociales. Hace poco mi amiga Ale me dijo que le estaba costando lograr encuentros con sus amigos, porque acordaban para verse y le cancelaban a último momento. Sabiamente se lo atribuyó a que el impersonal mensaje de texto conspira junto con las no-ganas del momento y vencen a la obligación. El cumplimiento de la palabra acordada implica dejar de hacer lo que se está haciendo ¡y peor si no se hacía nada! y tener que trasladarse por el caos de la ciudad para concretar el encuentro. Gana la comodidad, total no tengo que dar la cara, tipeo una excusa y como mucho pongo una carita.

Si ya era impactante en letras de Cortázar el poder que ejercían los relojes en Historia de cronopios y de famas (ver "Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj") no imagino todo lo que tendría para decir respecto a los celulares.

Me molesta ver celulares en las películas y siento bien justificado mi fastidio porque cuando las historias son buenas me gusta pensarlas atemporales y esos objetos obstruyen su vigencia. Los modelos son un anclaje directo a la época.

Por otra parte, Internet es la maravillosa magia detrás del celular, porque un teléfono sin Internet sirve para hablar ¿y a quién le interesa hablar con un teléfono?
Esta sería la pirámide de las necesidades humanas de Maslow en versión actualizada.


Nuevas necesidades humanas
Fuente: puntogeek.com



4- e-reader - un cambio de hábito respecto al cómo

Amo los libros pero cedí a la tentación tecnológica y para la literatura me volqué de lleno al formato digital. En vez de dar vuelta las páginas, realizo suaves movimientos repetidos con mi dedo índice derecho sobre la tecla de avanzar.  Y si el libro es en otro idioma hago doble click sobre la palabra que no sé y en la parte inferior de la pantalla aparece mágicamente la traducción al castellano.
El e-reader es mi compañero fiel, viene conmigo a todas partes. Pesa poco y contiene tantos mundos como haya tenido la precaución de cargarle vía USB. Ver mi lista de libros
No tengo comisiones con SONY ni con KINDLE pero bien podría tenerlas porque estoy fascinada con la experiencia que me brinda el producto y me la paso promocionando sus beneficios cada vez que detecto a un potencial comprador.



5- Libros 

Pero no abandoné al papel del todo, colecciono libros de pop up. Algunas personas piensan que son para chicos, tal vez se dejan engañar por el título (el oso afanoso y la rana glotona, entre otros). A mis treinta y cuatro aún me atrapan. Me gusta de tanto en tanto sentarme cómoda y disfrutarlos. Cada página me sorprende con su despliegue con la misma intensidad que la primera vez.

Libros pop up


No me quedé en el rol de espectadora, quise ir más allá y empecé a crear mis propios pop up. Es una sensación increíble, es como volver al jardín de infantes, doblar, cortar y pegar papelitos de colores. 






6- La ropa - ¿Cómo comprar ropa que me haga feliz?

“Ya desde los primeros momentos de nuestra vida estamos cautivos en este traje que nos contiene, en esta piel que nos muestra ante los demás, en esta túnica que nos protege a medias y apenas nos cobija. Tenemos que cubrirnos encima, un vestido sobre nuestro propio vestido, una piel sobre otra piel que adorna, nos disimula, nos disfraza y al mismo tiempo nos delata.”
Señal y Memoria, Patricia Salas

La ropa refleja nuestra identidad. Nos presenta ante los demás y es una de las variables principales a partir de la cual los demás van a inferir ideas sobre nuestra persona. ¿Y a dónde vamos a buscarla cada mañana? Al placard, ese lugar tan lleno de nada que ponerse...

Cuando no sabes que tenés algo es lo mismo que directamente no tenerlo. Si no te acordás de la blusa blanca que te compraste a fines del verano anterior nunca se te va a pasar por la cabeza considerar esa opción al momento de vestirte. Está en el placard pero no en tu inventario mental. Pasa lo mismo cuando no confiamos en nuestros potenciales, si pensamos que no los tenemos y no lo intentamos nunca vamos a descubrir que estaban.

Me da un poco de vergüenza reconocerlo pero no hace mucho tiempo que aprendí a distinguir entre lo que me gusta, lo que me queda bien y lo que se adapta a mi estilo de vida.


cómo elegir ropa que me haga feliz
Al mercado le conviene eliminar las fronteras de estos conjuntos bien definidos y hacernos creer que es solo uno: LO LINDO -compuesto por todo lo que me gusta. 


Además si te importa mucho "el qué dirán", no te va a presentar el gran conjunto del "me gusta" sino que directamente apuntará a uno más grande todavía que es “lo que está de moda.” Además de ser amplio su característica principal es que irá mutando incansablemente, yendo de un extremo al otro de temporada a temporada. Taco fino, taco ancho; tiro alto, tiro bajo; chupines, oxford, etc. 

Si estás distraída y dejás que las compras surjan "naturalmente" terminás rendida frente a la atracción de las vidrieras, cuán canto de las sirenas. No hacés más que convertirte, en palabras de Beatriz Sarlo*, en un/a coleccionista al revés, un coleccionista, principalmente, de actos de compra. Nos dejamos llevar caprichosamente por el "me gusta" compramos la promesa de que esa prenda nos va a hacer feliz y lo único que logramos es más ropa amontonada en el placard.

La compra más gratificante la vamos a obtener si prestamos atención a la intersección de los tres conjuntos: lo que  me gusta, que me queda bien y encaja con mi estilo de vida.

Sobre lo que nos gusta no hay nada que agregar pero, estuve charlando con mi amiga Laura y ella profundizó en los otros aspectos. La ropa que me queda bien depende de la forma de mi cuerpo y también hay que considerar el color que debe ser acorde con mi piel y mi pelo. Además recomienda que como la atracción inicial hacia una prenda es visual, no hay que dejar que eso nos obnubile y comprar sin antes consultar otros sentidos. 1. Chequear el tacto ¿es agradable la tela?  ¿no pica? ¿se arruga mucho? ¿el material no va en contra de mi filosofía de vida? 2. Luego considerar ¿se adapta al resto de mi vestuario? ¿Con qué lo voy a usar? ¿en qué ocasión? ¿Realmente lo voy a usar? Todas las respuestas son importantes para tomar la decisión.

Respecto a qué elegir y qué conservar otra amiga, Lucía, me recomendó el libro de Marie Kondo , La magia del orden, cuyo mensaje principal es conservar solo los objetos que realmente tienen resonancia con nosotros y nos hacen felices.

En Pinterest hay muchos consejos prácticos para crear el guardarropas ideal. Este es mi tablero


7- Botones

Estaba pensando "hay personas que coleccionan cosas raras" (típico programa de NatGeo) y ni me había dado cuenta que atesoro botones. Colecciono botones sin usar, esos que vienen cocidos en las etiquetas de la ropa. Nunca necesité ninguno pero los tengo todos guardados. El móvil inicial era el "por las dudas" pero actualmente ya tiene otro valor afectivo. Muchos de ellos ya no tienen su ropa de origen en mi reino; ropa que llegó, se quedó un tiempo y se fue.  Ropa que me cansé de usar, ropa que se cansó de tanto ser usada o ropa que nunca usé.  Porque si en dos temporadas no tuvieron una sola ocasión de salir del guardarropas, mejor liberar el espacio y darles la oportunidad a que las disfruten otras personas. Pensamiento compartido con Laura y Lucía.

Acepto donaciones para mi colección ¡Cada loco con su tema!





Notas:
Los grandes ausentes de este post fueron mi notebook que se llama Princesita y la cámara de fotos.

*Escenas de la vida posmoderna



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